1994

Hay tantos motivos en la actualidad para no ser optimistas que se me ha ocurrido recordar una fecha en la que prácticamente todos los datos eran peores que en la actualidad y que no es tan lejana. A mediados de 1992, tras el crecimiento artificial propiciado por las grandes construcciones de la Expo, el AVE y las Olimpiadas, España entró en recesión y, como han hecho la mayoría de bancos centrales desde 2008, se utilizó para salir de ella la política monetaria, bajando los tipos de interés y –entonces se podía- devaluando la moneda tres veces (septiembre y noviembre de 1992 y mayo de 1993) perdiendo la peseta un 21.7% de su valor en 8 meses. A pesar de la mala situación económica y desafiando muchas encuestas, en junio de 1993 –si mi memoria no me falla influyendo mucho un debate televisivo Aznar/González que inclinó a los indecisos- volvió a ganar el PSOE las elecciones generales que gobernaría en minoría con el apoyo de los nacionalistas.

Las peores cifras de PIB y déficit ocurrieron en el segundo semestre de 1992 y durante 1993, con una bajada del Ibex de casi el 15% ese año si bien la mayor tasa de paro se alcanzó en 1994: 24.1%. 1994 es el año que recuerdo como el más “movido” en los mercados y el más parecido a 2010-2011 ya que hubo una fuerte crisis de la deuda. El problema no fue sólo por la situación española, la FED subió los tipos de interés 6 veces desde el 3.25 al 5.50% de febrero a noviembre de aquel año provocando un alza de la rentabilidad de los bonos en toda la curva que fue especialmente acusada en España pasando el bono a 10 años de poco más del 7% a superar el 12%. El Tesoro tuvo que cambiar ciertas normas, como en la actual crisis, para evitar varias quiebras bancarias españolas por culpa de esos movimientos, creando la cartera de inversión (revaluada por coste financiero, donde se podían colocar las posiciones “pilladas” con “comodidad”) diferenciada de la de especulación (revaluada a precios de mercado). El diferencial contra el bund alemán se situó en más de 4 puntos, nivel muy exagerado porque, aunque con diferentes monedas y bancos centrales, entonces ya se preveía la convergencia –que de hecho ocurrió- en unos años. Es decir, como ahora, había quien apostaba a que nos quedaríamos fuera del €. No se acaban ahí las coincidencias: la alta volatilidad y las manipulaciones en el mercado eran casi diarias en el mercado de deuda español, dirigiendo las aperturas para un lado y así enganchando con volumen a todos hacia el otro lado (y eso que no existían las máquinas de alta frecuencia), incluso varias veces se llegó al límite máximo de bajadas intradiarias en el futuro del bono.

Tanta negatividad por España se debía no sólo a las malas cifras económicas, también a los escándalos de corrupción y al GAL. El 28 de diciembre de 1993 se interviene Banesto y pocos días después se hace pública una carta de JP Morgan a Banco de España –que el gobernador ocultó al Congreso- afirmando que el plan de Mario Conde era viable. Ese enero UGT y CC.OO. convocan una huelga general contra la reforma laboral impulsada por el entonces ministro de trabajo –y hasta no hace mucho presidente autonómico andaluz- José Antonio Griñán. Durante los meses siguientes personajes a sueldo del estado como Mariano Rubio, Amedo y Domínguez y, sobre todo, Roldán, descubren una administración descontrolada que lleva a un aumento de la desconfianza entre los inversores. Aparentemente, la corrupción era más grave entonces. Y también lo era la sequía climatológica y las acciones de ETA.

Eso sí, fue una época de éxitos deportivos, destacando en tenis el “doblete” de Arantxa y Bruguera en Roland Garros y la primera victoria española de una tenista en Winbledon a cargo de Conchita Martínez y en ciclismo el cuarto “tour” de Induraín. Como pasó con la más reciente victoria en el mundial de fútbol, su influencia en la mejora de la crisis no fue detectada. Y las guerras de moda no eran la de Libia, Siria, Irak… eran las de Bosnia, Ruanda, Chechenia…aunque ya Berlusconi arrasaba en las elecciones generales en Italia. Hablando de política, en 1994 se hizo famosa la coletilla del “Váyase, señor González” de Aznar, que se repuso del fiasco de 1993 venciendo en las europeas de junio por 10 puntos (por cierto, en las locales de mayo de 1995 el PP ganó en 10 de las 13 comunidades donde se celebraban elecciones y en 44 capitales, resultados similares a los de 2011).

Así pues, una brutal crisis con mayor tasa de paro que en la actualidad, más corrupción, terrorismo, una situación política peor, unos tipos de interés más altos, problemas de solvencia y credibilidad, pagando dos dígitos de rentabilidad por la deuda a 10 años y con un muy discutible futuro dentro del € en el que la mayoría de la UE iba a ingresar en pocos años. Y sin embargo 1994 cerró con un PIB al alza y fue el inicio de un periodo de crecimiento bastante alto que no se truncó hasta 2008 ¿Por qué entonces nos es tan difícil ser optimistas ahora? Podemos hablar de que ahora estamos más endeudados o de la burbuja inmobiliaria (que ya existía entonces, de hecho es famoso el video de Aznar en 1993 en el que reprocha a F. González que la vivienda estuviera tan cara) pero en mi opinión son dos los principales motivos: ahora estamos inmersos en una crisis internacional que es la más grave desde la década de los 30 y por lo tanto el contexto exterior ayuda muy poco y ya no disponemos de control sobre la política monetaria con lo que no podemos mover a nuestro antojo nuestros tipos de interés ni el valor de nuestra moneda que fue lo que básicamente nos sacó del hoyo entonces…por lo demás, somos más de dos décadas más viejos.

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