A raíz de mis artículos Breve historia de la iglesia católica y Mis conclusiones a una “Breve historia de la iglesia católica” quiero comentar dos mails que recibí y un comentario que salió publicado en la web:
-Un lector me ha escrito alabando la Tradición como forma de conocimiento, tal y como la iglesia católica la considera. Es curioso porque si hace dos mil años uno de los primeros cristianos hubiera decidido que para conmemorar el rechazo de Jesús a las tentaciones del diablo en el desierto cada luna llena deberíamos recitar una oración desde un lugar elevado, quizás ahora los católicos lo harían, ¿Eso significa que Dios nos está enseñando algo o que quiere que lo hagamos? Alguien decidió comulgar pan y vino para conmemorar la última cena vivo de Jesús, pero si hubiera decidido conmemorar mejor el milagro de los panes y los peces comiendo pan con pescado cada tres semanas y media y a la pata coja, quizás eso hoy sería un sacramento, ¿Eso es conocimiento a través de la Tradición? Tradición en este caso significa que repetimos las interpretaciones que hace siglos alguien hizo, nada más.
Pero yo no estoy en contra de la Tradición en nuestra sociedad, no me parece mal que gracias a la Navidad haya una excusa para que la familia se reúna por ejemplo, pero hay tradiciones lamentables –religiosas y no religiosas- que darían para varios artículos, desde las celebraciones populares basadas en provocar sufrimiento a un animal hasta la tradición –muy presente aún en los países árabes- de que la mujer llegue virgen al matrimonio pero que el hombre vaya acumulando experiencia.
-Otro mail me insistía en que debía recalcar el “gran pecado de la iglesia” con la Inquisición. Por supuesto la Inquisición estuvo muy mal pero no me parece lo más grave que ha hecho la iglesia y creo que en ese tema volvemos a caer en eso que muchos no podemos evitar hacer: criticas actitudes de hace siglos con mentalidades actuales. No podemos jugar la moralidad de Julio César basándonos en que tenía esclavos; por muy mal que hoy nos parezca era algo habitual entonces. En una sociedad como la española de hace 5 siglos, la justicia civil apenas existía y las garantías procesales mínimas, con lo que no podemos pretender que la Inquisición, con todo lo mala que fue, se comportara entonces de una manera no muy diferente de la que era habitual para tratar a los reos. Me parece mucho peor el daño psicológico que ha provocado y sigue provocando la iglesia: ¿Cuántos millones de parejas católicas han renunciado a reconducir su vida por separado porque la iglesia les ha asegurado que Dios no quería que se divorciaran y por eso han aguantado décadas al lado de una persona diferente a la que con quien de verdad querían estar? (dilema genialmente descrito en la célebre novela “Retorno a Brideshead” por ejemplo), ¿Cuántas católicos han creído que no era natural que le gustaran personas del mismo sexo y han sufrido por ello? ¿Cuántas personas han renunciado al placer sexual por la demonización que de él ha hecho la iglesia? ¡Cuando pienso en lo que podía haber evolucionado el mundo si no se hubiera bloqueado tantísima energía positiva de millones y millones de orgasmos fallidos durante siglos, sin toda esa represión motivada por la soberbia de los que dicen ser interpretadores de la voluntad divina! ¿Cuánto atraso científico estamos sufriendo por su oposición a experimentar con células madre? Etc., etc. Para mi, todo eso es mucho más grave, máxime cuando ocurre aún en la actualidad.
-En cuanto al comentario publicado, lo reproduzco: “Precisamente desde la perspectiva del conocimiento, de la ciencia, el concepto de Dios, y no digamos el de Dios cristiano, aparece como una concepción muy ingenua y muy humana de la realidad,… pensar que destrás de la existencia hay un ser con características humanas o con cierta sensibilidad humana … puffff De hecho, cada descubrimiento de la ciencia ( pensemos en Galileo, Darwin,… ) demuestra que el cosmos se comporta de forma totalmente inhumana,… y el propio ser humano aparece después de millones de años de evolución qumica por puro azar, en un rincón perdido y nada transcendental del universo… en las leyes de la química, de la física, en la evolución biológica, etc la naturaleza se comporta con absoluta indiferencia hacia el Hombre ( hacia la sensibilidad humana ), no aparece rastro de Dios por ningún sitio.”
Yo soy ateo pero creo que igual que no es lo mismo ser ecologista que pertenecer al Partido Ecologista, una cosa es creer en Dios y otra pertenecer a una organización humana que se jacta de ser la única interpretadora de la voluntad de Dios. La diferencia es enorme. Creer en Dios es hasta lógico porque el hombre tiende a la comodidad…Dios es una gran incógnita pero sirve para explicar millones de dudas, incluyendo las más importantes: qué somos, de donde venimos y adonde vamos. Si Dios sirve para tener esperanza en la vida eterna, en la justicia final contra los malos y a favor de los buenos, en la confianza de volver a ver a las personas queridas que han fallecido…lo fácil es creer (http://www.droblo.es/queremos-creer-en-lo-que-seaqueremos-creer-en-lo-que-sea/ ). Y más cuando desde pequeños nos acostumbran a ello. Otro tema es en qué clase de Dios se cree, el hombre con fama de ser el más inteligente del siglo XX, Einstein, aceptaba la figura de Dios al ver el cierto orden que emana –en su opinión- el Universo pero desde luego rechazaba que Dios fuera alguien que se preocupara de si nos masturbábamos, comíamos cerdo o le rezábamos, no veía a Dios –creador de millones de galaxias- preocupado por nuestras nimias acciones. Quizás Dios creó todo y después murió… El caso es que, exista o no Dios, si es cierto como afirman las creencias judía, cristiana e islámica…que es Todopoderoso, es evidente que no necesita ninguna religión, como tampoco la necesitamos los seres humanos para –el que crea- tener su propia experiencia directa, sin intermediarios y sin normas y liturgias absurdas, con Él. Si creer en Dios es cómodo, pertenecer a una religión y cumplir sus preceptos, es lo contrario.
PD - Guerras de religión