Wed 4 Nov 2009
Mis conclusiones a una “Breve historia de la iglesia católica”
Posted by DROBLO under crítica, iglesia
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¿Te fiarías de alguien que tiene la jactancia de declararse único interlocutor válido de Dios para interpretar su voluntad y trasmitírtela? Eso hacen todas las religiones, lo que ocurre es que muchos otorgan esa confianza tan irracional porque las personas más importantes de su vida en la niñez -los padres- les incitan a ello.Tras comprender que la mayoría de personas son católicas (según un sondeo del CIS de julio de este año el 76,1% de los españoles se declara católico) por lo mismo que otras musulmanas, el simple hecho de nacer en una familia con esa tradición, resulta extraño comprobar cómo generación tras generación las personas van perpetuando su pertenencia a una religión determinada sin pararse a pensar si su tatatatatatarabuelo quizás se equivocó al convertirse y sin detenerse a estudiar la historia de la iglesia y su doctrina. Yo lo he hecho, y por eso escribí la semana pasada http://www.droblo.es/breve-historia-de-la-iglesia-catolica/
Resumiendo, la iglesia católica es una institución humana creada hace 2000 años sin la que pudo vivir el planeta durante cientos de siglos, incluyendo personajes como Noé, Abraham, Moisés… que no necesitaron los sacramentos para tener una estrecha y directa relación con Dios, según la Biblia, y que además creyeron en un Dios como el del Antiguo Testamento, un Dios que amenaza incluso a los descendientes de los pecadores o que ahoga egipcios pero que se empeñan en decirnos que es el mismo del que habla “su hijo”… Iglesia que se autodenomina santa y madre, que decide qué textos son sagrados e inspirados por Dios, que se arroga la potestad de interpretar esos libros como quiere, que si algo no aparece en los textos pero le conviene lo suma a la doctrina al igual que obvia otras cosas que sí aparecen, que no sabe responder a sus propias contradicciones ni a las derivadas de la imagen de Dios que muestran (¿Un Dios todopoderoso que necesita una iglesia llena de defectos –actuales y pretéritos- para que le conozcamos y sepamos lo que quiere y no quiere de nosotros?) y cuyo primitivismo sigue vigente. Por ejemplo: la Iglesia niega el sacerdocio a las mujeres porque hace 2000 años, en una época en la que la mujer era la esclava de su padre hasta que lo era de su marido, no formaba parte del círculo reducido -dicen- que rodeaba a Jesús. Ese es el típico pensamiento que lleva a la Iglesia a ser una institución obsoleta, el mismo que le llevó a creer en la exactitud del Génesis durante 19 siglos, lo correcto no es preguntarse por qué Jesús hace dos mil años no eligió a una mujer como discípulo, lo adecuado es pensar que si el Mesías llegara al mundo hoy por hoy SIN DUDA tendría a mujeres en su equipo.
¿Y la manía que le tiene la iglesia -en general todas las religiones- al placer sexual? ¿De verdad alguien cree que Dios se molesta porque nos masturbemos por ejemplo? Aparte de que es imposible que la iglesia sepa lo que le molesta o no a Dios, es normal que si te tocas una parte de tu cuerpo y te guste, te vuelvas a tocar. Precisamente lo que no es natural es no hacerlo, y más siendo una actividad sana, no es un vicio dañino como la bebida o el tabaco. ¿Y esa manía de que sólo se debe usar el sexo con fines reproductivos, acaso las postmenopaúsicas no tienen derecho al goze sexual, acaso no debo sentir placer por acariciar unos pezones porque eso no conduce a tener un hijo? ¿Hemos de suponer que nuestro cuerpo dispone de docenas de zonas erógenas no relacionadas con la reproducción por error? ¿Y hemos de creer que a Dios le preocupa que dos hombres se den placer mútuamente cuando es tan natural que incluso existen casos en otras especies animales? Y todas estas suposiciones que la iglesia ha enseñado como certezas, han provocado, tanto sentimiento de culpa en tantas personas a lo largo de la historia, tanto dolor, tanta represión individual y rechazo social…sólo por esas “enseñanzas” merecía la iglesia católica ir a ese infierno que se inventó y que el Dios del Antiguo Testamento -que tantas veces amenazó- desconocía.
Muchas personas confunden la fe en Dios con la necesidad de pertenecer a la iglesia de sus padres. La humanidad evoluciona precisamente cuando ponemos en duda los conocimientos adquiridos por nuestros antepasados, hay que preguntárselo todo y si además estamos hablando de algo tan importante como la vida eterna no se debería tomar este asunto como baladí. Ningún católico, que lo es porque le bautizaron de bebé y le engatusaron de niño con la fiesta de la primera comunión, debería desconocer los dogmas de la iglesia a la que dice pertenecer, su Historia y sobre todo las fuentes de donde afirma procede su poder. La cultura está ahí, es fácil acceder a ella.
Si hacéis la prueba y preguntáis a un cura por qué un Dios tan bueno consiente el dolor de seres inocentes como los niños que mueren de inanición seguramente te conteste que es porque Dios nos da libertad y no quiere inmiscuirse, si entonces le preguntas cómo casa eso con los milagros –intervenciones divinas- que ha reconocido la iglesia a lo largo de su historia (como mandar a su “madre” a que se aparezca a unos pastores en Fátima) o las amenazas con el infierno que tanto han usado para conseguir conversiones entonces -si no cambia de tema- acabará con la típica frase: “Los designios del Señor son inescrutables”. Y si lo son, ¿Quién es él para pretender conocerlos? No dejéis que un cura que repite sin apenas cambios lo que alguien hace cientos de años decidió que debía decir os diga qué es lo que Dios es o no es -¿Por qué él lo va a saber mejor que tú?- y lo que quiere o no quiere de ti.
Tampoco me creas a mi, usa la lógica, usa el conocimiento. Hazte preguntas, al fin y al cabo si hubieras nacido en Yemen seguramente pensarías que la iglesia católica es una patraña porque la tuya –y por tanto la que creerías verdadera- sería la islámica, y si fueras una persona religiosa intentarías agradar a tu Dios visitando la Meca, cumpliendo el Ramadán y celebrando el sacrificio del cordero y a la vez creerías que son absurdas las procesiones, la navidad y hasta comulgar.
Rompamos esa dinámica, decidamos por nosotros mismos sabiendo sobre lo que decidimos.

