el mito de la deuda odiosa

julio 20th, 2016 by DROBLO

Creo sinceramente que de los fracasos se aprende más que de los éxitos y si algún consuelo se puede encontrar en lo negativo, es que la lección puede servir para reaccionar mejor en el futuro ante una situación similar. Y aunque ya avisa el refranero popular que el ser humano es famoso por tropezar dos veces en la misma piedra, me desespera ver que muchos no sólo no aprenden del tropiezo, es que insisten en el mismo error. Por ejemplo, lo que pasó en Grecia hace un año: el país necesita dinero, sólo se lo prestan sus socios y el gobierno pretende poner unas condiciones que se resumían así: “dadme dinero para que me lo gaste como quiera pero antes tenéis que hacerme una quita de lo que debo”. La negociación llega a un punto muerto que asusta a los ahorradores griegos y hay que establecer un corralito para que no quiebren los bancos. Se pregunta al pueblo que apoya la postura del gobierno pero al final, ante la perspectiva de quedarse sin fondos, el gobierno acepta las condiciones del resto de socios eurozoneros que se resumen así: “te daré el dinero si haces la política que yo te diga (conseguir el superávit primario que considere oportuno aunque para ello tengas que recortar pensiones por undécima vez en 6 años y privatizar el puerto de El Pireo entre otras muchas medidas más) y después de eso –este mes está pasando- ya hablamos de reestructurar tu deuda (no de quitas, sino de alargar plazos –otra vez- y reducir -aún más- los intereses)”, ¿Cómo es que algunos no han aprendido de aquello? Por suerte, hoy ningún miembro está en una situación tan extrema como Grecia y actualmente todos pueden financiarse en los mercados, no hacen falta “rescates” y basta con la ayuda de las compras de BCE.  Sin embargo, en España hay quien aún habla de “reestructurar la deuda”.

El argumento es que parte de nuestra deuda es “odiosa”. Hay fuentes que dicen que dicho concepto fue “inventado” por los Estados Unidos cuando se anexionaron Filipinas y Cuba en 1998 negándose a pagar lo que estos territorios debían a España por considerar que los gobernantes que contrajeron dichas deudas habían sido impuestos a la población, aunque hay un caso de unos años antes, cuando México se negó a abonar las deudas que había dejado el emperador Maximiliano. El concepto no se ha vuelto a poner de moda hasta hace unos años pero ha ocurrido muchas veces que en conflictos internos –por ejemplo la Guerra civil Española- o revoluciones o caídas de dictadores, el bando vencedor decidía no asumir las deudas de los perdedores. El argumento de no pagar lo que hace un gobierno que no ha sido elegido por el pueblo tiene cierto sentido pero ha quedado obsoleto en las democracias occidentales. O las deudas duran lo que dure un gobierno o cara a los deudores, lo que ha hecho un gobierno legitimado por las urnas en nombre del país, vale para el siguiente gobierno porque es deuda del país (o del ayuntamiento o de la comunidad autónoma), no de los políticos. Por supuesto, muchos querríamos que esto no fuera así pero no es realista ya que si cada vez que un país cambiara de gobierno pudiera hacer limpieza de sus deudas, nadie la compraría. Es como si una empresa decidiera no pagar lo que debe porque cambia el consejo de administración.

Y lo verdaderamente “odioso”, que es lo robado por algunos en el desempeño de sus funciones públicas, es algo que se recuperará –o se intentará- en los tribunales, no haciéndoselo pagar a quien compró nuestra deuda. De todos modos aunque lo consiguiéramos y restemos al billón de € que debemos lo que algunos han robado, ¿Cuánto seguiríamos debiendo, el noventa y muchos por ciento de nuestro PIB en lugar del 100%? Al final lo que dicen los datos es que el grueso de lo que España debe se ha gastado en pensiones, prestaciones de paro e infraestructuras. Algunas absurdas, sí, pero que están ahí: la deuda emitida se ha gastado en España y en los españoles (incluso el 7% del aumento de la deuda atribuible a no dejar quebrar a ninguna caja de ahorros y que yo tanto critico) y se disparó porque con la crisis los gastos aumentaron y los ingresos se redujeron y nuestros políticos no lo supieron gestionar. Pero ¿qué culpa tienen los que han comprado nuestra deuda de ello? Mandaban porque nosotros los elegimos y ojo, que vamos a volver a votar y ninguno de los partidos que más apoyo popular tendrán tiene intención de cumplir con un déficit cero, de equilibrar totalmente ingresos con gastos. Luego no nos lavemos las manos que seguimos apoyando que se gaste más de lo que se ingresa aunque eso suponga aumentar la deuda, ¿Con qué derecho vamos entonces a criticar a gestores políticos pasados si queremos que los futuros hagan lo mismo?

De todos modos, no hay forma humana de separar la deuda que tiene España que es “odiosa” con la que no porque ya estamos endeudados y el papel emitido ya está repartido. Al que ha comprado un bono español, sea un fondo de inversión chino o un ciudadano de Zaragoza, no le podemos decir ahora que no le vamos a devolver un % del dinero que nos prestó porque un nuevo gobierno considera que ese % es “odioso”. Aparte de no ser ni serio ni práctico tiene un gran problema añadido: que como casi cada semana emitimos nueva deuda para poder abonar los vencimientos anteriores (y también cubrir nuestros desfases presupuestarios) corremos un riesgo evidente de no encontrar compradores o encontrarlos a precios muy superiores a los actuales por lo que acabaríamos pagando mucho más en intereses. Es un proceso lógico:¿quién volvería a prestar dinero a alguien que a conveniencia decide que no te va a devolver parte de lo que le has prestado? Yo no, desde luego. De hecho, Grecia ya tuvo una quita de deuda y no sirvió para nada, no sólo siguió creciendo después, es que alejó a los inversores y tuvo que pedir otro nuevo “rescate”.

Actualmente España no tiene un problema con el pago de la deuda: encuentra demanda sin problemas y paga poco, incluso cobra en los plazos más cortos, ¿A qué entonces plantear algo que puede acabar con esa situación y conducirnos a un rescate? Además, España es especialmente vulnerable a la confianza que pueda trasmitir hacia el inversor foráneo ya que somos el segundo país del mundo con más deuda externa. Incluso restando lo que tenemos invertido en el exterior, resulta que nuestra deuda externa neta es de 1 billón, el 100% del PIB. Y no es sólo el estado, también empresas y bancos dependen del dinero exterior. Cualquier duda acerca de nuestra solvencia hundiría nuestra economía como pasó en verano de 2012. Así que no hay fórmulas mágicas: si queremos reducir la deuda hay que gastar menos de lo que ingresamos. Eso, o que el PIB crezca más que el déficit pero entonces bajará el ratio deuda/PIB, no el volumen de deuda.

 

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España: las cuentas no salen

julio 13th, 2016 by DROBLO

Sinceramente creo que hay que hacer un esfuerzo para no cargarnos el “estado del bienestar”, el problema es cómo hacerlo con los políticos que tenemos que no son nada realistas (o son unos mentirosos). Hay una frase de Jean-Claude Juncker que resume muy bien esta idea: “Sabemos lo que hay que hacer, pero no sabemos cómo ser reelegidos después de hacerlo”. Y es que al final son matemáticas básicas.

Hablemos de España y pongámonos en que mantenemos el déficit primario (el déficit presupuestario menos los intereses que pagamos por la deuda) al 3% como parece que  hicimos en 2015. Como el PIB español ronda el billón de euros y la deuda pública también, el cálculo es sencillo: para cubrir ese 3% (30 mil millones de desfase) emitiremos deuda (30 mil millones) y el ratio deuda/PIB seguirá igual mientras crezcamos el 3% (30 mil millones más de PIB). Es decir, que con un déficit primario al 3% y creciendo al 3% el ratio deuda/PIB seguirá en el 100%. Para reducirlo deberemos crecer más del 3% o rebajar el déficit primario por debajo del 3%, y así durante muchos años… Quizás tengamos algún ingreso extra como la privatización de Bankia o que gracias a BCE empecemos a emitir deuda en tipos negativos pero también perderemos los dividendos de Bankia y si miramos en el largo plazo, lo normal es que la factura en intereses de la deuda crezca respecto a los mínimos históricos actuales.

Prácticamente la única decisión que se tomó en épocas de expansión económica en España para crear un colchón de seguridad para cuando hubiera una crisis, nació de unos cálculos erróneos y fue el Fondo de Reserva de la Seguridad Social creado en el año 2000 por el gobierno de Aznar (aunque estaba inspirado en el Pacto de Toledo de 1995 firmado por todos los partidos) y cuyo importe fue creciendo los primeros años del siglo XXI hasta el 2011. Desde entonces no ha hecho más que descender. Digo que nació por un error de cálculo porque en el 2000 no se pensaba que hubiera una fuerte crisis económica, sino que el envejecimiento de la población y la baja natalidad harían inviables las pensiones públicas. Y se equivocaron porque no tuvieron en cuenta el fenómeno migratorio (más cotizantes) provocado por la burbuja inmobiliaria y gracias a ese error, y a esos ingresos “extraordinarios” de los años pre-crisis, tenemos esa cantidad de dinero. Imaginaos que ese espíritu de mirar hacia el futuro y de acumular en los buenos momentos para sobrellevar mejor cuando lleguen los malos fuera más común…. Qué diferente serían ahora las cosas.

El caso es que desde 2012 el Fondo de Reserva – todo invertido en deuda pública española– se está vaciando

y va a seguir así incluso si se siguen creando 500 mil empleos al año como pasó en 2015, primero porque el envejecimiento demográfico sigue su curso y segundo porque las pensiones resultan más costosas para el erario que lo que se ingresa de los sueldos de los nuevos cotizantes (más que por los bajos salarios en sí es porque muchos de los nuevos empleos creados lo son a tiempo parcial y por lo tanto los trabajadores cobran bastante menos a fin de mes, además de hacer más horas extras sin cobrar). La mayor parte de los 600 mil millones de deuda pública de más que se han creado durante esta crisis vienen de un aumento del gasto en pensiones y prestaciones de desempleo acompañado de una fuerte bajada de ingresos por la menor actividad económica con un coste en empleados públicos y estructura fijos. Por supuesto se podría recortar en subvenciones o en el aparato político pero dudo mucho que ninguno de los que ganen las próximas elecciones lo hagan cuando es más sencillo alargar la edad de jubilación (medida aprobada por PP y PSOE), recortar las pensiones (como hizo ZP) quitar pagas a los funcionarios (como hicieron ambos) o subir impuestos (como también hicieron los dos y haría UP si gobierna).

Veo difícil –aunque es posible- que con estos políticos el déficit de la Administración Central se pueda reducir más de lo que ya se ha hecho. Y en cuanto al déficit autonómico, las principales partidas de gasto son sanidad y educación así que ahí también es muy complicado –aunque algo se podrá seguro- recortar más. Por supuesto hay muchos costes que se podrían ahorrar y que juntos sumarían una gran cantidad pero las partidas principales son esas. El gasto público español, en una sociedad que ya ha sufrido duros recortes, es más de 100 mil millones de € superior al de hace 10 años. Lo ideal sería que los ingresos subieran de tal forma que el gasto se pudiera mantener pero hay un dato demoledor y es que el gasto actual es superior al nivel de ingresos de 2007 cuando la economía estaba burbujeada y había varios millones más de empleados. Eso es inviable. Muchos dirán que esto se solucionará elevando impuestos pero primero, eso ya se ha hecho y no ha funcionado y segundo, subir impuestos reduce el crecimiento (es más bien al contrario, bajarlos hace subir el PIB como le ha pasado a Irlanda) y necesitamos que el PIB aumente. Pero hay un factor más, antes de 2 años se habrá vaciado el Fondo de Reserva de la Seguridad Social luego para cubrir esos gastos habrá que recaudar varios miles de millones cada año (ya hemos visto arriba que en 2015 a pesar de crecer más del 3% y crear medio millón de puestos de trabajo necesitamos más de 11 mil millones) con nuevos impuestos –sorprendentemente un partido político (el PSOE) hasta lo ha reconocido en plena pre-campaña- ya que de alguna parte tendrán que salir esos fondos para nuestros pensionistas.

Resumiendo, necesitamos o crecer mucho o recortar mucho o ambas cosas a la vez  durante varios años seguidos para no aumentar (reducir significativamente casi sería un sueño) el ratio deuda pública/PIB que actualmente ya supera el 100%. Por supuesto yo estoy a favor de impulsar políticas de crecimiento y de recortar donde se debe pero tengo muchas dudas tanto de que el próximo gobierno lo vaya a hacer –sea del color que sea- como de que sea suficiente ya que las crisis internacionales son cíclicas y mucho me temo que toca una pronto por lo que el contexto no va a ayudar a que crezcamos lo suficiente el tiempo necesario.

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El papel del BCE en las expectativas

julio 6th, 2016 by DROBLO

Esto es lo que han respondido los bancos a la pregunta de si gracias a la QE de BCE han prestado más:

ECB past 6 months

Y esto a la pregunta de si gracias a la QE de BCE van a prestar más:

ECB next 6 months

Por si no fuera poco motivo para dudar de la efectividad de la política ultra-expansiva de BCE el pobre comportamiento económico de la Eurozona y el fracaso en el intento por aumentar la inflación, resulta que tampoco está reactivando el crédito. Pero claro, como no podemos saber qué hubiera pasado sin todas esas medidas, sus defensores –que son mayoría en el mundo económico- dicen que son un éxito porque argumentan que sin ellas estaríamos mucho peor. Y quién sabe si tienen o no razón porque no hay con qué comparar ya que no hay dos situaciones iguales y todos los países son diferentes. Lo que puede ser útil en los EUA puede fracasar en Japón, lo que fue un fracaso en Grecia fue un éxito en Irlanda… cada día tengo más claro que hay que ser más prácticos que ideológicos porque no hay una sola política que valga para todos. Quizás por eso es tan difícil que la Eurozona tenga éxito conjunto a largo plazo.

El caso es que BCE quiere marcar las expectativas de largo plazo con actuaciones en el corto plazo. Su intención está clara: si todo el enorme ahorro piensa que los tipos ultrabajos e incluso negativos van a durar mucho tiempo, al final asumirán el riesgo de invertir y con ello crear empleo. El problema a mi juicio es que esa misma expectativa de largo plazo está hundiendo el consumo ya que la sensación de crisis no se va de la población y no crece el gasto en bienes duraderos (los que de verdad importan) como para justificar que se invierta más. Si además los precios no suben ni se espera que lo hagan, no tiene sentido acumular stock de productos con lo que no aumenta la producción.

De este modo, es más fácil para el ahorro elegir la inversión en bolsa, por ejemplo, que el emprendimiento. Y para los bancos es mejor el mercado de deuda, por muy poca rentabilidad que ofrezca, que el crédito ya que los programas de BCE les proporcionan un beneficio casi seguro con menos riesgo, incluso en tipos negativos ya que compran barato y venden más caro. Y las grandes empresas, como ya hemos visto en los EUA, prefieren comprar sus propias acciones que aumentar tamaño y crear empleo y en concreto las españolas cada vez miran más al exterior, donde parece que puede haber más crecimiento económico y mayor consumo. Si además a todo esto añadimos la inestabilidad política española y los problemas de la banca, todo suma para que, aunque pudiera mejorar la bolsa, la economía pierda ritmo. Que lo recupere puede depender mucho del contexto internacional de nuestros vecinos de la Eurozona (el 67% de nuestras exportaciones se quedan en nuestro continente) y estoy seguro que algo tiene que influir positivamente todo lo que hace BCE.

Por desgracia, creo que los efectos del BCE son positivos pero a corto plazo –no porque sus resultados sean espectaculares sino porque su inacción nos llevaría a un crash debido sobre todo a la artificialidad de esta “unión”- pero son los cimientos de una gran crisis en el medio plazo. Difícil saber qué es mejor, si una fuerte caída rápida o una recuperación falsa que nos hará caer más y desde más arriba. Personalmente, soy más de lo primero, llevo desde 2008 defendiendo que debían caer los bancos y empresas ineficientes, sufrir mucho menos tiempo y hacer limpieza rápido y no retrasar lo inevitable y vistos los resultados en España creo que tuve razón pero el coste político –que por ejemplo sí asumió Alemania en 2009 cuando su PIB cayó más que el español- retrasa las decisiones más complicadas. Quizás por eso la mayoría de los gestores políticos son cortoplacistas. En cualquier caso, el mayor problema de España a día de hoy es que a día de hoy las cuentas no salen. De eso hablaremos el próximo miércoles.

 

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¿Cómo la nada llegó a convertirse en algo?

julio 5th, 2016 by DROBLO

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Robert Matthews

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La historia de Harley-Davidson

julio 1st, 2016 by DROBLO

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Los mayores rascacielos

junio 30th, 2016 by DROBLO

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España y las expectativas

junio 29th, 2016 by DROBLO

Gracias a este gráfico de Javier G. Echegaray podemos ver la composición de la riqueza de los hogares españoles. No incluye joyas o automóviles pero se puede comprobar cómo la vivienda es nuestro principal patrimonio

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Y precisamente la bajada de valor de la vivienda determina el por qué de este otro gráfico que nos retrocede a 2003:

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Sobre el papel los hogares españoles están en un nivel de riqueza similar al que tenían hace 13 años aunque, como vimos no hace mucho, de las 18.346.000 de viviendas principales (residenciales, ocupadas y no vacacionales) existentes en nuestro país a la inmensa mayoría de ellas (mínimo 13 millones porque hay 5.199.800 hipotecas pero puede que una misma vivienda tenga más de una) que ya están pagadas la variación del precio de venta apenas les importa. Incluso entre los hipotecados, una vez que los precios han dejado de bajar y el tiempo corre a favor, tampoco les influye demasiado que los precios bajen si no tienen interés en vender.

Sin embargo, al valor patrimonial que tiene una familia puede determinar no sólo su posibilidad de obtener créditos sino sobre todo, la autoconfianza para asumir otros gastos que pueden ayudar a la economía global: compra de coches, viajes, salidas a cenar etc. ¿Podremos encontrar el punto medio entre los que en 2007 creían que por tener una casa -de la que debían la mayor parte- cuyo precio subía cada mes no ahorraban nada y se lo gastaban todo, y los que en 2012 incluso con la casa pagada y un trabajo fijo, decidieron un consumo casi de subsistencia por miedo al futuro más cercano? Para conseguirlo son importantes las expectativas. Sin confianza en el futuro pocos bienes duraderos –los que más pesan en la economía- se adquirirán y hay 4 factores en contra:

1) La evolución de los precios. A pesar de todo lo que lo ha intentado Draghi e incluso con el buen rebote del crudo –cumpliendo por una vez el guión de misprevisiones para este año- no se esperan subidas significativas y eso frena al consumidor. Es como el que en diciembre no compra algo –a no ser que sea para regalar en Navidad- porque sabe que lo conseguirá mejor en las rebajas de enero… y así muchos van retrasando sus decisiones de adquirir un auto nuevo o de cambiar el renqueante frigorífico por ejemplo.

2) La incertidumbre económica. Si hay un convencimiento general de que la crisis no ha terminado o de que puede agravarse, eso invita a la prudencia. Y es muy difícil trasmitir a la población un mensaje optimista porque, como pasa siempre, tarda tiempo en traspasar a la ciudadanía la mejora de las cifras macro. Si además hay miedo a que el lío político que hay montado en España pueda ayudar a una vuelta a la recesión, el corto plazo se torna sombrío.

3) La dependencia del crédito. Como podemos comprobar gracias a esta imagen del profesorCombarro a pesar de que algo se ha mejorado respecto a 2007, no tenemos un nivel de ahorro suficiente como para impulsar de forma importante el consumo

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… a no ser que recurramos al crédito. Y para ello necesitamos una banca saneada que tenga claro que el porcentaje de nuevos préstamos que concederá que no sean devueltos (la morosidad) sea menor que el actual (10%). Y aquí tenemos la pescadilla que se muerde la cola, incluso si las entidades financieras estuvieran saneadas y lo bastante bien capitalizadas como para impulsar su cartera crediticia, necesitan confianza en el futuro del país para arriesgarse a prestar, es decir, de nuevo volvemos a la necesidad de buenas expectativas.

4)El endeudamiento. Por suerte, empresas y familias se han des-apalancado mucho estos años (por eso en el gráfico anterior se puede ver cómo, aunque al comienzo de la crisis la primera reacción fue ahorrar, ese ahorro cayó para ir abonando deudas, especialmente por el cierre del grifo del crédito por la banca) y ya no es tan grave. En este gráfico de Perpepodemos apreciar cómo la deuda privada ha bajado a la par que subía la pública (aunque aquí están incluidas todas y no sólo las reconocidas por Eurostat y parece que la tendencia se ha frenado por la subida del PIB):

Spain Public Private Debt May 2016No obstante, las deudas antiguas pesan a la hora de plantear deudas nuevas tanto para el que las solicita como para el que las financia…

 

Aparte de los políticos haciendo promesas, el único que está realmente intentando mejorar las expectativas es el BCE que está dando un aviso muy claro: “gastad porque si no lo hacéis el dinero no os rentará nada, incluso acabaréis pagando al banco por vuestros depósitos ya que voy a seguir con mi política ultra-expansiva mucho tiempo”. El próximo miércoles veremos más sobre esto.

 

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Los sonidos más odiados y más queridos por los humanos

junio 28th, 2016 by DROBLO

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Pangea

junio 27th, 2016 by DROBLO

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20 viñetas pre-electorales

junio 24th, 2016 by DROBLO

Viñeta de nuevas elecciones

Viñeta de nuevas elecciones (y 2)

Viñeta de las nuevas elecciones (y 3)

Viñeta de nuevas Elecciones (y 4)

Viñeta de nuevas elecciones (y 5)

Viñeta de nuevas elecciones (y 6)

Viñeta de nuevas elecciones (y 7)

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Viñeta -hoy doble- de nuevas elecciones (y 19)

Viñeta de nuevas elecciones (y 20)

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