A vueltas con la banca pública

Vistos los graves problemas económicos de España de los últimos años, es meritorio que la reestructuración financiera española no tuviera más víctimas. A pesar de la alta morosidad, la elevada tasa de paro, los vaivenes bursátiles, la bajada de precio de la vivienda… salvo algunas cajas y el Banco Pastor (que fue convenientemente fusionado con el Popular), el resto sobrevivió y varios incluso han propiciado beneficios a sus accionistas en el proceso y casi todos han aumentado su tamaño con adquisiciones. Como recuerda J. Maudos “el Tribunal de Cuentas estima que el Fondo de Garantía de Depósitos, que se nutre de aportaciones de las entidades, ha asumido un coste de casi 19.000 millones. Y, mucho más importante, el sector bancario ha destinado en torno a 300.000 millones a reconocer pérdidas por deterioros de activos, saneando así sus balances. Por tanto, el coste de la crisis que ha asumido el sector bancario más que septuplica el coste público en forma de capital.” Dudo que en Francia o Alemania sus bancos hubieran podido soportar una tasa de paro del 25% y más de un 10% de morosidad durante años, ¿por qué ha resistido tan bien el sector en España?

Para mí la respuesta es una mezcla entre buena gestión, privilegios y caradura ya que por desgracia es muy difícil dilucidar qué es una cosa y qué es otra: más de 70 mil empleos recortados, las preferentes, comisiones abusivas, recorte de gastos gracias a internet, una ley hipotecaria que ayuda mucho al banco en caso de impago de las hipotecas (y las clausulas suelo, el IRPH etc.), oportunas adecuaciones contables para los activos, manga ancha para que las adquisiciones obligadas (recuerdo esto de 2010 de Metrovacesa) no impactaran en sus resultados, la diversificación internacional de BBVA y Santander…

Hay quien simplifica y dictamina que la gran diferencia fue la propiedad: la banca privada sobrevivió sin un impacto directo de cargas para el erario y las cajas no pero siendo justos, hay que decir que varias cajas, y no precisamente no politizadas, también sobrevivieron muy bien a la crisis como Unicaja o las vascas. Es decir, hay una relación clara entre la politización de una entidad financiera y tener peores gestores con objetivos de inversión no guiados por criterios de rentabilidad económica y sí por electoralismo pero eso no significa que una entidad pueda ser pública o semipública, estar politizada, y que sin embargo, sea dirigida por unos buenos gestores. Vamos, que la clave está en la gestión, no en quién es el dueño y si se pudiera garantizar una gestión independiente… el problema es que es lo mismo que se dice de las televisiones públicas, todo el que gana las elecciones dice que no influirá en su gestión pero siempre ocurre tanto a nivel municipal como autonómico como nacional.

Yo estoy en contra de la banca pública en España –no en el mundo, hay países donde funciona bien- porque no me fío de los políticos y creo que cuanto más poder tienen, más lo usan en ganar elecciones y es muy tentador, como ya hemos visto en este país en algunas autonomías, tener un brazo financiero que puede financiar proyectos que sean más rentables electoral que económicamente y que conceda créditos sin el debido rigor para conseguir otros objetivos etc.. Además, ni donde la hay, ni en España cuando la hubo (aún tenemos al ICO que no sólo no funciona muy bien, es que en esta crisis y antes de las compras de BCE fue usado más para comprar deuda española que para ayudar a las pymes, su teórico objetivo), ha sido la panacea el tener banca pública. Como mucha gente aún se fía de los políticos, habrá quien crea que si la controlan “los suyos” esa banca pública será maravillosa pero ojo, que a veces desear algo puede volverse en nuestra contra porque si queremos que haga algo diferente del resto de la banca entonces dejaremos de primar el beneficio económico y tendremos más en cuenta… ¿factores sociales? ¿Eso significa conceder créditos a personas y empresas que no tienen el respaldo suficiente, hacerlo cobrando menos intereses, qué? Y todo eso tiene un coste, si el objetivo no es ganar dinero es muy probable que se pierda. Si nos quejamos de lo que hemos tenido que pagar para salvar a las cajas de ahorros, ¿aceptaremos con agrado que con nuestros impuestos se cubran las pérdidas de una gran entidad financiera?

Creo que ya puse este ejemplo una vez: si un banco presta 1 millón de euros a 10 clientes distintos y uno de ellos (es la morosidad actual, un 10%) no devuelve el crédito, es decir, que el banco pierde 1 millón, aunque a los otros 9 les cobre un 10% de intereses (que cada uno de los otros nueve pague 100 mil euros), pierde dinero. Vale, es un ejemplo muy básico no real porque siempre hay algún tipo de garantía y es muy raro perder el 100% de lo prestado a un moroso (por eso los créditos hipotecarios son mucho más baratos que los personales, porque hay una vivienda detrás que puede compensar el impago) pero es para que se comprenda que es muy fácil decir “si los tipos son  bajos que bajen los créditos” pero hay que tener en cuenta la mora porque es más importante eso que el tipo oficial del BCE ya que como las crisis son periódicas y cada ciertos años aumenta el paro y cierran empresas, es seguro que la morosidad tendrá repuntes y habrá clientes -personas y empresas- que no puedan devolver lo prestado.

Es sólo un ejemplo de que si los bancos, sean propiedad de quien sean, no siguen en su gestión un criterio basado en una sabia mezcla de rentabilidad y prudencia, no lograrán sobrevivir en cuanto llegue una crisis y si son públicos, o están avalados por instituciones públicas como le pasó a las cajas. nos acabarán costando mucho dinero. Por eso si se quiere banca pública hay que decidir qué banca pública se quiere. Por ejemplo, si no ejecuta desahucios a los morosos por “criterios sociales”, acabaremos pagando los demás por ese crédito que nunca se debió dar, ¿No es eso lo que llevamos años criticando, que se concedían créditos con demasiada ligereza? y si se financia un aeropuerto inviable como hizo en su día la Caja Castilla la Mancha con el de Ciudad Real, tendremos que asumir las pérdidas… ¿No es eso lo que criticamos que ha hecho el actual gobierno con las radiales?

Por eso creo que si queremos tener banca pública y queremos que sea rentable al final acabará comportándose como un banco privado -como por ejemplo hacía La Caixa, quizás la menos politizada de todas las cajas entonces, hace 10 años- y por eso digo que en ninguna parte del mundo son la panacea, ya que tanto su gestión como su trato con los clientes será similar al actual del Banco Santander o del BBVA. Habría que preguntarse entonces para qué la queremos. Y si no nos importa la rentabilidad (que es una opción, por supuesto, como tener una televisión que no gane dinero pero cuyo contenido cultural merezca la pena), entonces debemos asumir que beneficiará a unos pocos (sus clientes y además, en mi opinión, el interés electoral del gobierno de turno ya que no creo en la gestión independiente de ningún político) pero será un gasto más de todos (el erario).

 

Share Button

Acerca de DROBLO

"La vida es como el café: después de molerla, es"
Esta entrada fue publicada en economía, españa. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *