Aniversarios

   Estos días son días de aniversarios para mi, el 29 de noviembre hizo 5 años que conocí a mi hija y sufrí su arañazo como primera respuesta instintiva de una niña de 15 meses a la que un desconocido coge en brazos. Y uno de estos días de comienzos de diciembre del año pasado doné uno de mis riñones al que no he echado en falta, lo que supongo es lo más positivo que se puede decir acerca de este hecho.

   Cada año por estas fechas suelo relatar en mi blog una carta a mi hija, pero como este año ya entiende lo que le puedo decir, no hace falta que le escriba nada nuevo. Y puesto que ya lee y la primera carta que le escribí en la red ya desapareció -por la muerte del servidor donde la alojé- pero conservo el original grabado de la web, lo vuelvo a transcribir:

   Hoy día 29 hace un año que te conozco. Bueno, había visto unas fotos tuyas hechas no sé cuando y en la que se te veía muy fea. Bueno, eso pensé cuando las vi, hoy no te veo fea en esas fotos. Y eso que ahora eres muy distinta y mucho más agradable de mirar. Ya lo eras la primera vez que te vi, cuando te cogí en brazos y lo primero que hiciste fue arañarme (se ve que nadie te hacía la manicura, ¡vaya uñas!). Recuerdo que llorabas mucho hasta que se me ocurrió llevarte en mis brazos por los pasillos, y entonces la curiosidad calmó tus lágrimas, a la segunda vuelta también recuerdo que viste a la mujer que en teoría te había cuidado hasta entonces en el orfanato y ni siquiera hiciste el gesto de quererte ir hacia ella. Me temo que no es agradable lo que eso significa. Creo que ese día, aparte de conocernos a nosotros tus padres, fue el primero que montaste en autobús, que dormiste en un hotel, por los gritos que soltabas que te bañaban en una bañera, que probabas una comida cárnica, que comías un potito…tantas cosas.
En pocos días probaste lo que era ir en un cochecito y poder mirar el mundo, lo que era un restaurante, lo que era probar diferentes sabores, multitud de juguetes con los que no sabías jugar, volaste en avión…Y aprendiste a conocernos, a saber que estábamos ahí, que te dábamos cariño, te cuidábamos y nunca te dejábamos sola. Sobre todo alucinabas con tu madre, aún lo haces, fue con diferencia tu mejor descubrimiento. Nos dabas mucho trabajo, eras muy inquieta y curiosa pero aún no sabías andar, no querías quedarte en la cuna para dormir y había que acunarte en los brazos, no nos dejabas ni sentarnos, teníamos que mecerte de pie, y hasta que a tu madre no se le ocurrió bañarte contigo odiabas la hora de la limpieza.

   Cuando llegaste a tu casa rechazabas al perro los primeros días pero te encantó ver que tenías familia, incluido un primo de edad parecida a la tuya y, gracias a la baja maternal de tu madre, pasaste unos meses -con sus cuidados sobre todo- en los que te acostumbraste al “nuevo mundo” con mucha facilidad. Aprendiste a dormir sola en la cuna, a andar sin nuestras manos, a ir en la sillita del coche, a decir algo más que mamá, palabra que ya decías en China, a dar besos, a jugar tú sola (al principio rechazabas los muñecos que últimamente te gustan, sólo hacías caso a lo que hacía ruido) y hasta a montarte a caballo del perro…

   A los pocos meses ya ibas a la guardería y en verano hasta pasaste unos días sin nosotros, estabas totalmente integrada. Aún tardó algún tiempo más el que desaparecieran ciertas pesadillas que tenías que te hacían llorar dormida y que te pusieras al nivel de tus compañeros de guardería en lo de hablar pero hoy por hoy hasta en algunas cosas, como en los puzzles o en que sólo te ponemos pañal para dormir porque despierta ya avisas de cuando tienes ganas, estás incluso por delante. Además, eres bastante alta, con el tiempo te estás haciendo guapa y lo más grave que has tenido es una bronquitis, eso sí, culpa tuya por tu manía de destaparte y hasta desnudarte mientras duermes en cuanto tienes algo de calor. Ya no comes tan bien como al principio, es evidente que ahora no tienes tanta necesidad y que te distraes con más facilidad
 

   Actualmente te despierto a eso de las ocho menos veinticinco (hora en la que vuelvo de sacar a los perros, que desde hace poco vuelven a ser dos -como antes de conocerte en persona- para tu alegría pues te gusta más el de tamaño más pequeño que conoces hace poco que el de tamaño grande que conoces hace un año), tomas el desayuno que te da tu madre y que sigue siendo papilla, como el primer día. Hasta hace poco no le hacías ningún caso a la TV excepto cuando escuchabas alguna canción infantil pero últimamente desayunas con la abeja Maya y cenas con las 3 bessonas, y te encantan aunque no te enteres aún de las tramas. Luego tu madre a eso de las 8 y media te deja en la guardería (donde comes y duermes una siesta de dos horas) a la que va a buscarte ella tres días a la semana y yo dos, a eso de las cinco y media. Allí eres famosa por lo inquieta que eres… Y por la tarde en casa te dedicas a jugar, sobre todo te encanta que te expliquemos cuentos con dibujos, los puzzles, sacar álbumes de fotos de los armarios…, vamos, enredar. Te enfadas cuando uno de los dos salimos para sacar a los perros (sobre todo cuando es tu madre la que sale) pero ahora que se hace de noche pronto y ya hace frío no queremos que salgas de casa, además es un poco pesado llevarte con nosotros a sacar a los perros pues siempre quieres llevar al de pequeño tamaño y con apenas dos años y dos meses que tienes por muy pequeño que éste es, no te apañas muy bien.

   En este último año la vida de tu madre y la mía ha cambiado mucho pues para cualquier decisión, hasta la más pequeña, siempre eres tú la prioridad principal. Cada pequeño avance que haces, y a tu edad tu progresión es enorme, es un punto de felicidad para mi, cada sonrisa tuya es como una carcajada y una carcajada tuya es un goce muy difícil de cuantificar. Das muchísimo trabajo, exiges muchísima atención, hemos pasado muchas malas noches por tu culpa pero estamos encantados contigo. Eres nuestro mayor reto pero ya eres nuestro mayor éxito. La pena es que de todo lo que has vivido en este último año apenas te quedará nada en la memoria: nuestra sonrisa cuando te vimos reír por vez primera, nuestra emoción cuando diste los primeros pasos tú sola, nuestra cara de susto el día que te hiciste un chichón del tamaño de una pelota de tenis… y a tu madre y a mi nos queda la responsabilidad de ser tu archivo de datos particular. Espero no te fallemos. Según pase el tiempo menos nos necesitarás pero aún queda mucho para que no nos necesites…afortunadamente.

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"La vida es como el café: después de molerla, es"
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