Bolsas, actitud y economía

Históricamente, bajadas tan veloces y duras como las vividas en las bolsas estas semanas suelen ser buenas oportunidades de inversión… si se tiene liquidez, claro. Sin asomo de recesión y con resultados empresariales más que aceptables no parece tener mucha lógica lo que está pasando con las bolsas las últimas semanas. El movimiento sorprende por la rapidez, y ésta viene dada por la burbuja en la que vivíamos hasta hace unos meses pero aún así, una cosa es corregir excesos o incluso empezar una tendencia bajista y otra es que se caiga un 5% semanal… casi cada semana. Cierto que Wall Street sigue caro (¿qué menos que corregir hasta los máximos de 2007? y esos aún están muy lejos…) pero el castigo sufrido por la banca europea, desde fuera, parece excesivo. ¿O no?

Por supuesto no lo sé, nadie lo sabe pero me sorprende que no haya insiders –en este caso directivos bancarios- que anuncien que compran a estos niveles, ni OPAS en marcha para adquirir bancos y aumentar tamaño y eliminar competencia y que yo sepa la autocartera no está aumentando, no están aprovechando para comprar. ¿Por qué no consideran que sería una buena inversión comprarse a sí mismos?

Son cuestiones inquietantes que sólo tienen una respuesta: la tendencia es la contraria, los problemas de capital que se avecinan pueden llevar a ampliaciones de capital, a pedir a los accionistas más dinero. Y el movimiento se va retroalimentando, según baja el precio de las acciones, más necesidad de capital existe. Por eso da igual, como se ha visto, que cotice o no por debajo del valor en libros o el bajo PER y tantos analistas y gestores que recomendaban compras desde hace meses con esos motivos, están quedando en evidencia. Y estoy de acuerdo en que algunos precios son un escándalo y que lo normal es que recuperen, y mucho, a lo largo de 2016 pero ni estamos en una situación normal, ni está garantizado que no caigan más antes de recuperarse. Y conviene recordar cuanto porcentaje tiene que subir un valor para recuperar lo perdido tras bajar

Por eso hay que cortar las pérdidas antes de que sean tan abultadas como para que tenga que ocurrir un milagro y pasar años para recuperar el capital invertido.

Normalmente para hacer inversiones en bolsa, los momentos actuales son ideales ya que suele ocurrir que en momentos de pánico el que dispone de liquidez puede comprar a precios atractivos y vender cuando vuelve la calma. Por desgracia el típico inversor bursátil casi nunca está en liquidez al 100% sino enganchado en algunos valores, no ha ejecutado un stop de pérdidas para limitarlas y seguramente hasta se haya doblado o triplicado en la misma acción según iba cayendo en lugar de esperar pacientemente. En general, esas inversiones pasan a ser de largo plazo y suelen tener más coste por la oportunidad que se pierde al no disponer de efectivo para comprar en mínimos y por los meses –o años- que ese capital está inmovilizado que por la pérdida en dinero que, al cabo del tiempo, suele (aunque no siempre) recuperarse. Aun así, es una pena que ocurra con tanta frecuencia.

El motivo por el que la mayoría nunca ejecuta un stop de pérdidas es psicológico, está estudiado que en el ánimo pesa mucho más perder un 10% que ganarlo, aunque la cantidad de dinero en juego sea la misma. Esto lleva a que la gente, por no sufrir la sensación de pérdida, se auto-engañe diciendo que mientras no vende no pierde (cuando su patrimonio sí se ha reducido) y prefiere arriesgarse en una misma posición una y otra vez antes que vender y esperar que baje más para comprar. Normalmente hay a quien le pasa esto pero no está preocupado, entiende que es algo coyuntural y que es sólo cuestión de tiempo. Por desgracia a veces no es así como saben por ejemplo los que compraron en 2011 Bankias a 45€ (ahora en torno a 0.90) o en 2007 acciones de la Banca Monte dei Paschi di Siena a 100€cuando ahora están sobre 0.60€. Y hay muchos ejemplos más. Pero también los hay que lo pasan mal, que les afecta en el día a día ver que tienen unas Santanderes compradas hace unos meses a 7€ y que ahora no pueden venderlas ni a 4€.

La decisión de meter parte de los ahorros en una inversión de riesgo puede sea muy positiva para el bolsillo con el tiempo pero también puede que quizás no merezca la pena por el sufrimiento que algunos viven en tiempos como los actuales. Eso debe valorarlo cada uno, yo prefiero dejar de ganar y no arriesgarme, a ver cómo mis ahorros menguan aunque por culpa de no haberme arriesgado no crezcan si el mercado sube; otros, como dije, son capaces de aguantar con estoicismo que la acción que tienen comprada baje y baje y no les cambia el ánimo. Pero si alguien es de los que lo pasan tan mal cuando pierden que les influye en el ánimo ¿merece la pena la bolsa? Yo creo que no.

El problema es que más de uno a día de hoy me dará la razón pero si la bolsa vuelve a subir y recuperan toda la pérdida, entonces les habrá cambiado el ánimo y la opinión sobre esto. Y lo sé porque he visto esto muchas veces: el típico que cuando pierde se dice que en cuanto recupere lo perdido no volverá a invertir en bolsa y que luego, cuando se quita el “pille”, cae en la tentación de volver a lo mismo. Me parece muy bien, que cada uno haga lo que quiera pero mi consejo es: si lo vas a pasar mal cuando te toque perder, y a todos nos toca perder alguna vez, olvídate de la bolsa. Lo importante es ser feliz y bastantes inconvenientes ofrece nuestra vida diaria como para estar sufriendo, voluntariamente, por algo más.

El caso es que creo que ha llegado el momento de analizar si las caídas bursátiles pueden afectar a la economía española. En teoría alguna décima puede restar al PIB por su efecto en la confianza, por el “efecto riqueza” que ahora resta en lugar de sumar como hacía cuando subía la bolsa pero la realidad es que la relación entre el PIB y la bolsa no está nada clara como se puede ver en esta tabla elaborada por A. Fernández

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Ya vimos tras el pinchazo de la burbuja “.com” que el Ibex podía bajar 3 años seguidos con el PIB español subiendo y creándose empleo debido a la burbuja inmobiliaria y al efecto benéfico –que luego vimos fue de corto plazo- de la entrada en el €. Este año podría pasar lo mismo si las caídas bursátiles procedieran de  un movimiento global pero por desgracia si el Ibex, además de eso, refleja la incertidumbre política y la debilidad de nuestros bancos, entonces esos dos motivos sí afectarán al PIB y a la creación de empleo: eso sí, afectarían bajara o no la bolsa. En resumen, creo que los inversores tienen muchas razones para estar preocupados pero los españoles en general no deberían inquietarse por el Ibex sino por las causas nacionales que hay detrás: incertidumbre política, rebaja en los índices de confianza y crisis financiera.

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