Cambios geopolíticos

Nunca debemos menospreciar la importancia de la geopolítico en el desempeño económico y en 2017 se avecinan cambios. El próximo año los máximos dirigentes políticos mundiales no serán grandes amantes de la democracia: hay uno que dijo que no reconocería los resultados electorales si no ganaba él, otro que usa desde hace muchos años su inmenso poder contra todo lo que huela a oposición y otro que dirige la mayor dictadura del mundo. A la Rusia de Putin y a la China capitalista-comunista les doy por perdidos pero tengo muchas esperanzas en el sistema norteamericano, ya han tenido mandatarios polémicos y aunque en otras ocasiones se han visto amenazadas las libertades civiles (como tras el “Acta Patriótica” de Bush post-11S) por un presidente impresentable, dudo que la supuesta homofobia, racismo, machismo… y todos los defectos que se le achacan a Trump (y vistos sus primeros nombramientos, su equipo no le queda a la zaga) puedan vencer a un sistema democrático tan maduro que ha permitido que 60 millones de personas voten a favor de él y, a la vez, también mayoritariamente por el partido que no le quería como candidato. Pero el enorme poder que el presidente de los EUA tiene en política exterior sí puede ser un problema para el mundo porque la diplomacia es clave en las relaciones exteriores y esa no parece ser una de las cualidades de Trump. En algo nos teníamos que parecer él y yo…

Dice el dicho que hay que tener cuidado con lo que se desea y mucho hemos deseado un cambio de la política exterior norteamericana durante mucho tiempo y ahora que puede llegar da miedo ya que desconocemos cuántos conflictos no se han producido por ese “metodentodismo” de los norteamericanos las últimas décadas. Por ejemplo, el que será nuevo director de la CIA ya ha dicho sobre el acuerdo con Irán de Obama “Espero echar atrás ese desastroso acuerdo con el estado que financia el terrorismo”, así que es lógico esperar muchos cambios. Con todo, la mayor incógnita de Trump será precisamente su relación con China y Rusia. Ambas son potencias imperialistas con roces territoriales con sus vecinos que no han ido a más probablemente por miedo a una reacción norteamericana. Si ambos creen que Trump no va a implicarse, hay fronteras que corren peligro. Con razón o sin ella, hay miedo en repúblicas bálticas, hay preocupación por las reclamaciones respecto a la soberanía de varias islas entre China y Japón, otro país dirigido por un ultranacionalista, pero quizás el mayor riesgo sea lo que no sabemos con detalle pero imaginamos que ocurre. Por ejemplo, ¿hasta qué punto han sido los dólares y la diplomacia lo que ha evitado una guerra entre Pakistán y la India, punto caliente donde los haya?

Que Rusia y los EUA se lleven bien puede ser bueno (¿Qué se unan contra el ISIS?) o malo (¿que hagan la vista gorda con los abusos a terceros que cualquiera de los dos haga?) pero lo que sí parece negativo es el evidente conflicto que se va a producir entre China y los EUA si éstos imponen fuertes aranceles. De las consecuencias económicas ya hablaremos otro día pero de las geopolíticas también deberían preocuparnos ya que en toda esta ensalada geopolítica es difícil encontrar el sitio de ese ente indefinido que llamamos Europa. Somos claramente vulnerables en política exterior. Si hablamos de la UE sus dirigentes apenas tienen poder real, si hablamos de la Eurozona, claramente quien más manda es Draghi, cargo no electo y nulo en política exterior, y si dividimos por países, destacan Reino Unido, gobernado por una mujer que defiende el Bréxit sin creer en él pero que está intentando negociarlo para que sea lo menos traumático para su nación y que parece va a estar del lado de Trump en política exterior, y Alemania, el país más poderoso de la UE y de la Eurozona gobernado por un gobierno de coalición dirigido por una mujer que, nos guste o no, va a ser la cabeza visible de nuestro papel internacional en este complejo escenario.

El otro día Obama hizo algo muy poco común en su visita oficial a Alemania. Afirmó que si pudiera votar, votaría por Merkel. Es hasta cierto punto escandaloso que un jefe de estado extranjero se posicione a favor de un candidato a unos meses de unas generales, ¿Por qué ese apoyo tan explícito a Merkel? Está claro que Obama, y no es el único, apuesta por ella como contrapeso a las “nuevas” políticas que espera ocurran. Muy escéptico soy con el que ella asuma ese papel y desde luego es un difícil panorama el que tenemos los españoles, ciudadanos de un país que lleva años ninguneado en el ámbito internacional, si nuestra mejor opción parece ser que Alemania nos defienda en el tablero geopolítico global… Más palos en las ruedas para 2017.

 

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