El laudo
Wednesday, August 17th, 2011Una triste mañana de cielo encapotado. En la gran avenida los automóviles fluían escoltados por dos hileras de altos edificios de aluminio y cristal opaco. También había coches aparcados, entre éstos estaba el coche que no se mueve. La vieja acera, pisoteada por los transeúntes, era el escenario del juego de un par de niños [...]
