Conformarse o no
Recuerdo una película que tuvo cierta fama no hace mucho: “El señor de la guerra” con Nicholas Cage. Es todo un disparate argumental y aunque pretende ser una crítica a un tema serio es recomendable tomársela como la típica película de la que sólo se puede hablar del trabajo de los actores. Sin embargo, tiene una frase final muy certera: el personaje, traficante de armas, en un decorado bélico con el suelo repleto de casquillos afirma algo así como “Lo mejor en la vida es huir de las guerras, sobre todo de las de uno mismo”, haciendo ver con esa actitud que le va tan bien en su trabajo porque ha conseguido acallar totalmente su conciencia.
Es una conclusión deprimente pero tremendamente certera: como mejor se vive es aceptando lo que hay sin hacerse demasiadas preguntas por nada. Yo lo veo a diario en la intermediación financiera y puedo asegurar que ésa es la base para poder ganar dinero en los mercados: no pensar y dejarse llevar. Si te pones a analizar en un plano teórico no hay problema pero como quieras especular usando argumentos lógicos perderás dinero, ¿Por qué? Porque, como en la vida, lo más sano para uno mismo es “sumarse” a las tendencias, en los mercados consigues beneficios monetarios y en la sociedad consigues aceptación.
Para mi es una desgracia pensar tanto, plantearme soluciones, analizar actitudes y por supuesto pretender cambiarlas. Siempre he envidiado a los que son felices simplemente aceptando el mundo tal cual es y con preocupaciones cotidianas como un resultado de fútbol, la vida de unas personas que tienen tan poco que hacer en la vida que se pueden encerrar semanas en una casa sin libros o el saber de la “famosa” de turno. Me parece que tienen una inteligencia muy superior a la mía porque si la inteligencia estriba en ser feliz con lo que uno posee ellos lo tienen mucho más fácil que yo. Ojalá yo fuera conformista pero cada uno es como es y tampoco es plan de no aceptarse uno mismo.
Cuando yo era más joven mi principal preocupación en la vida era el sexo con mujeres y por ese objetivo era capaz de casi cualquier cosa, un buen (o mal) día decidí que era más importante para mi estar contento conmigo mismo y que debía luchar, por encima de cualquier otra cosa, por eso. Empecé pues a valorar aspectos como la coherencia o la sinceridad y también a empezar a buscar esos valores en otras personas; fue un proceso y aprendí mucho, por ejemplo a saber que la bondad de alguien es una virtud mucho más importante que otras características mucho más aceptadas socialmente como el atractivo, la cultura o incluso la simpatía. Por supuesto, se resintió mi vida sexual pero creo me mereció la pena el cambio.
Aprendí también que el mundo no tiene solución o más exactamente que si la tiene no está en mi mano, pero que podría ser posible crear un micromundo con mis personas más allegadas en el que los valores que primaran fueran distintos a los de la sociedad actual. Aprendí que podría ser posible, pero me temo que aún no lo conseguí… es muy difícil y poco probable.
En esta sociedad ser sincero es un defecto, tanto en el trabajo como en las relaciones personales, la bondad de las personas es tomada como imbecilidad en la mayoría de los casos, las apariencias suelen ser suficiente motivo de juicio para juzgar a otros sin entrar en los contenidos internos de las personalidades, estamos tan mediatizados que la mayoría desconfía de todo el que no se ajuste a las normas establecidas, los que nos gobiernan –a todos los niveles- suelen ser todos incoherentes y además es indiscutible pues existe memoria de sus actitudes y discursos…y sin embargo tienen un apoyo mayoritario.
¿Sólo queda conformarse?

September 16th, 2009 at 09:10
Yo no creo que la sinceridad sea un defecto, lo que creo que la sinceridad ha de ir siempre acompañado de otros valores como la empatía, la asertividad y quizás otros más porque lo que no valoramos los que somos sinceros es que las verdades a bocajarro lastiman y humillan a las personas que no son conscientes de la realidad que queremos hacerles ver.
Y por eso sé que que se puede ser sincero sin ser defectuoso, pero no todo el mundo puede ser sincero sin hacer daño.
Sin duda un sólo valor no hace la virtud, ¿qué sería del amor sin generosidad?
September 16th, 2009 at 10:30
Esta mañana cuando caminaba hacia el trabajo, precisamente venía pensando que más o menos vivo mi vida tal como quiero, y ni siquiera deseo más de lo que tengo, y por eso debía esforzarme en no pensar tanto las cosas, en no querer comprender… en si no hubiera sido mucho mejor no haber adquirido tanto conocimiento, porque con todo lo que tengo y lo que soy tengo todos los motivos para ser feliz, pero me siento profundamente desagradado, y hasta infeliz, cuando miro la sociedad que me rodea, cuando miro la forma de hacer política, y cuando miro los valores que se han instaurado en la sociedad. Y que ni siquiera son valores elegidos por la mayoría de las personas, pues la mayoría se los han dado hechos, pero la mayoría ni siquiera sabe que todo podría ser de otro modo, y la mayoría son felices precisamente por no plantearse los fallos y las miserias de las sociedad actual. Y justo eso es lo que hace imposible a nadie cambiar el mundo (o al menos intentarlo sin que lo ingresen en un frenopático, o en el peor de los casos quedar tachado de inadaptado).
En fin, que esta mañana, cuando venía caminando hacia el trabajo, he venido curiosamente pensando en lo que hoy publicas… y en la dificultad de expresarlo sin que los demás te tachen de demente o de inadaptado…
Me encanta poderlo leerlo aquí, con la enorme dificultad que supone expresarlo de modo tan sencillo. Y con la enorme incomodidad que produce saber que aun no estando solo en estos pensamientos, sigue siendo imposible cambiar nada, ni aunque consiguiéramos juntar a todos los que opinan igual, ni aun con el consuelo de pensar en la posibilidad de que seamos más de los que puedo imaginar…
(Julio Iglesias, la vida sigue igual).
September 16th, 2009 at 11:08
Flipper, yo no estoy de acuerdo contigo, si no puediésemos cambiar nada juntándonos nunca hubieran existido las revoluciones, y las ha habido, lo que pasa es que la gente ahora no quiere perder lo que tiene, la estabilidad que tiene.
Porque cuando luchas por algo es porque te importa más que lo que tienes en este momento y es por eso que no te importa perderlo.
si todos lo españoles que creen que es errónea la subida de impuestos se juntaran en el palacio de congresos , créeme, no subirían los impuestos, pero es más fácil quedarse en casa.
September 16th, 2009 at 11:14
Minetras no cambie esta sociedad ser sincero en ella es un defecto
Y Flipper, el problema no es si podemos cambiarla juntándonos, el problema es que somos minoría. Simplemente mira las audiencias de la TV y te darás cuenta de lo que en realidad le interesa a la gente..
September 16th, 2009 at 12:42
Sí, muy buen indicador ése, droblo, es para llorar.
Mónica, puedo vivir con los impuestos que me pongan, como dice mi hermana, las guerras, y las revoluciones, empiezan cuando llega el hambre.
Lo que me hace infeliz son otras cosas, creo que lo explica muy bien droblo en su post más arriba, que ser bueno sea sinónimo de imbécil, que la felicidad sea un coche más caro que el de los demás, o un resultado de un partido de fútbol, que no sean conscientes de cómo dirigen nuestra vida por un camino ya hecho… y mil detalles más.
Por todo eso nadie va a luchar, y menos si se ha encontrado la forma de vivir dentro de esta sociedad sin que nos falte de nada. Cuando sean muchos los que carezcan de bienestar, se armará la revolución, pero no será para reivindicar todo esto, será por los impuestos, o por un régimen político, o por la precariedad de los salarios, etc. Y quizá si esa revolución es muy grande, a lo mejor, los beneficios colaterales que nos pueda traer sean un cambio para mejor de la sociedad y de los valores.
Actualmente estoy intentado hacerme mi oasis particular, donde pueda crearme la ficción de que las cosas son como yo las entiendo, tal como dice droblo lo intentaré pero no lo conseguiré, soy consciente, habrá que conformarse con durante unas horas, de algunos días, creer que todo es diferente.
En fin, el tema hoy aunque real es muy filosófico y todo suena tan romántico como deprimente…
September 16th, 2009 at 13:16
A mi me hace gracia cuando en la tele te empiezan a decir burradas, que es lo que quiere la audiencia y TODO EL MUNDO APLAUDE TU SINCERIDAD.
Las personas merecen, al menos, el mismo trato que uno desea para si. Todo lo demás es dañar a los demás y aunque no lo parezca, también a uno mismo
¿No se siente uno bien cuando ayuda a los demás y mal cuando sabemos que hemos hecho daño a alguien?
September 16th, 2009 at 15:59
Las soluciones a los problemas que proponéis,son tan diversas como seres en el mundo habemos. Valores, sentimientos, emociones, principios, todos tienen su momento, su estado, su actitud, todo lo forma este conjunto de cuestiones temporales, anímicas y como nos presentamos ante ellas como individuos,por tanto como queremos “libertad”.Pero solo en la esencia del grupo,somos capaces de llevar a cabo lo que nos propongamos, es decir, cambios. Ahora bien, ¿hasta qué punto somos capaces de “aguantar” las miserias de la vida sin recortar nuestras comodidades individuales? SLDS.
September 17th, 2009 at 10:38
Yo sigo sin estar de acuerdo en que la sinceridad es un defecto. Es más lo que creo que es un defecto es la forma no el contenido que es lo que hay que cuidar y mejorar. ser sincero es fácil o se es o no se es, lo que no es tan sencillo es ser sincero consiguiendo el objetivo por el cual has decidido exponer tu criterio, y para ello hay que cuidar las formas. Hay muchas maneras de decir las cosas no crees Doblo?
May 9th, 2012 at 16:22
Estoy de acuerdo contigo la sinceridad hoy en día solo trae desasosiego. Nadie tiene interés en que se le diga la verdad, ni siquiera enfrentarse a ella uno mismo.
Por esto triunfan los mentirosos descarados y sinvergüenzas que con toda impunidad nos dicen una cosa y hacen la contraria. La sociedad no solo lo acepta, sino que incluso votan a delincuentes que se gastan el dinero público en drogas y prostitutas, pero tenemos que conformarnos.
Lo que mas me alivia es pensar que se estima que en el mundo mas de un 25% de la población no esta de acuerdo con la tiranía de sus gobiernos.
May 10th, 2012 at 11:59
Seamos optimistas por favor. Yo creo que hay que ser hábil en la vida. Estamos jugando un juego en el que, quien tiene visión, se va dando cuenta de cuáles son las reglas. Quizás estas reglas no concuerden con tu sistema de valores. Sin embargo, es muy útil aceptarlas y actuar en consecuencia para poder conseguir tus objetivos. Qué la gente no aprecia los valores qué tú, no importa. Como tú ya lo sabes, quizás puedas diseñar alguna estrategia mediante la cual captes el interés de aquél y puedas así reconducirlo hacia la aceptación de tus valores, si es que te interesa en ese momento. Estoy hablando del noble arte de la persuasión, de la escucha, del convencimiento y, en definitiva, del liderazgo, pues el buen líder es el que cambia la actitud de los demás cambiando la suya propia. Y en esta tarea la ejemplificación de la conducta es muy importante.
Cambiando ligeramente de tema, creo que uno puede ser feliz siempre. Esta es una actitud valiente. No nos sacudamos de la responsabilidad de garantizar nuestra felicidad. Es algo que está en nuestras manos, pues es una actitud interna y no un factor externo. Se consigue a través de la reflexión. La realidad es lo que yo interpreto que es. Así que, ¿por qué no interpreto de la manera más adecuada para conseguir la felicidad? Alguien puede pensar: hombre, entonces puedes volverte loco si empiezas a imaginar cosas o a adoptar interpretaciones algo alejadas de la realidad. Y yo respondo: ¿y qué? Me permito liberar cualquiera de las interpretaciones que me conduzcan a la felicidad siempre y cuando éstas no perjudiquen la felicidad de terceras personas, especialmente mis allegados. ¿A quien le importa que yo crea que las vacas vuelan si a mi me hace feliz? Nos encontramos, llevado al paroxismo, en un estado de locura permanente, en tanto que nuestra realidad difiere de la socialmente aceptada. Si conseguimos que este estado no perjudique a terceras personas, entonces creo que es una buena solución al problema de la búsqueda de la felicidad. El problema es que no es sencillo no perjudicar la felicidad de terceras personas. En el ejemplo anterior, si yo decido creer que las vacas vuelan, posiblemente mis allegados pensarán que estoy como una cabra y sufrirán por ello. Por tanto esa interpretación no sería válida pues vulnera el principio sobre el que se basa este método de consecución de felicidad.
En definitiva, me niego a pensar que el hombre es incapaz de ser feliz. Todo aquel que se sume en un estado pasivo argumentando que él es como es y qué se le va a hacer, está adoptando una postura cobarde. Esta resignación tiene un gran respaldo social, pues de manera innata llama a la compasión de los demás. La gente puede compadecerse de quien sufre y al nosotros mostrar esa insatisfacción, recibimos el calor de nuestros allegados en forma de comprensión y apoyo, con lo cual estamos satisfaciendo nuestra necesidad de amor. Conclusión: lloriquear y quejarse es efectivo para atraer atención y mucha gente se conforma con todo ese amor que recibe al mantener esa actitud. Toda esta gente no ve o no quiere asumir que la felicidad es una responsabilidad de uno. Es una cuestión de actitud. Nuestra actitud es nuestra (valga la tontería). Es nuestra porque la gobernamos con nuestros cerebros. Y nosotros somos los dueños de nuestros cerebros, que controlan todo nuestro cuerpo. ¿Es entonces imposible controlar de manera efectiva nuestro cuerpo y/o nuestras emociones?
Yo creo que no. Por eso soy feliz.
May 10th, 2012 at 13:10
Me permito recomendaros la lectura de los poemas de Horacio (Beatus ille,…), y de Voltaire (Cándido) por la atención que prestan al “huerto privado” y la visión de una película asombrosa de Pat O´Connor (Un mes en el campo) porque muestra un camino de liberación de pesos que me parece un milagro.