Derechas e izquierdas

Lech Walesa es un personaje histórico atípico ya que su figura choca con las fobias y filias de muchas personas: descoloca tanto a los de ideología de izquierdas como a los de derechas. Básicamente lo que hizo este electricista (que reconocía odiar leer libros) polaco fue dirigir un sindicato –al principio ilegal- con la idea de conseguir mejoras laborales usando como arma la huelga. Es una actitud propia de un revolucionario y sin embargo, en los años ´80 del siglo pasado era todo un símbolo para los conservadores de todo el mundo puesto que todo eso lo hizo en un país comunista: Polonia, el mismo que adoraba a su compatriota Juan Pablo II, otra figura clave en el cambio político que se iba a producir en aquella década en toda Europa del Este.

Resumiendo mucho, Lech Walesa, tras pasar cortos periodos de cárcel durante los años ´70 por protestar, consiguió acaparar la atención de la prensa internacional -a la que buscó para sortear el vacío que le hacían los medios nacionales- y aprovechó esa fama para obtener una gran victoria con una gran huelga en 1980: no sólo consiguió sus demandas laborales, también consiguió la excarcelación de algunos presos políticos. Cuando a finales de 1981 se instauró la Ley Marcial por culpa de las huelgas y las protestas derivadas de la crisis económica, fue recluido alejado de su familia. Por suerte, fue liberado tras la muerte de Brezhnev en 1982 y recibido por una multitud. Hay que resaltar el mérito de su paciente mujer que aguantó la persecución policial y los despidos a la vez que criaba casi sola a 8 hijos. Sin embargo, el Nobel de la Paz se lo dieron a él en 1983 si bien fue ella la que lo recogió porque él tenía miedo de que no le dejaran volver si salía del país. A ella la dejaron regresar no sin hacerle antes un humillante registro en el aeropuerto. Él fue la principal artífice de un hito: hubo elecciones semi-libres en Polonia meses antes de la caída del Muro (o quizás el muro empezó a derribarse gracias a ellas) y el primer ministro resultante fue el primero no comunista en Europa del este desde la 2ª Guerra mundial ….

A finales de 1990, ya con elecciones libres, Walesa se convirtió en presidente de su país por una gran mayoría, en realidad fue su primer cargo político ya que hasta entonces, a pesar de su protagonismo, su único cargo era sindical (su ideología nunca ha estado muy clara, más allá de su catolicismo). Su presidencia fue muy discutida y de hecho perdió la reelección en 1995. Como es habitual, su historia tiene claroscuros por mucho que se le haya querido mitificar y en la actualidad no creo que tenga demasiado apoyo popular en su país. No es mi intención discutir su figura, sólo recordar que no todo es lo que parece y que un sindicalista que organiza huelgas salvajes puede ser admirado por la derecha y odiado por la izquierda. A los políticos y a sus más fieles seguidores se les llena la boca con la palabra ideología y al final no es tan simple pero ¿y si fuera bueno que sigamos discutiendo de derechas e izquierdas porque la alternativa es peor?

En España es curioso cómo la inmensa mayoría en el anonimato de internet, sea en foros o en redes sociales, siempre se expresa a favor del cambio pero a la hora de la verdad sigue votando a los mismos. Incluso en Cataluña, donde se podría pensar que resulte atractiva la idea de la independencia porque creen que supondrá algo diferente, confían para dirigir esa trasformación en la gente de Convergencia que es el equivalente al PPPSOE en el ámbito estatal. Antes me indignaba más pero ya no reprocho a los españoles ni siquiera que perdonen la complacencia con la corrupción que han demostrado PPPSOECDC durante tanto tiempo. Al fin y al cabo el dicho de preferir lo malo conocido que lo bueno por conocer está muy extendido. Sin embargo, en otros países sí que se empiezan a vislumbrar algunos cambios y no son los típicos de alternancia entre un partido conservador y otro socialdemócrata como los que estamos acostumbrados a ver en Occidente pero ¿son mejores?

Algunas formaciones políticas parece que están superando esa esquemática división entre derechas e izquierdas para ofrecer algo que a día de hoy es distinto aunque mucho me temo que se parece demasiado a algo ya vivido en Europa hace 8 y 9 décadas y en España hace menos. Me refiero por ejemplo al partido vencedor en las elecciones polacas denominada Ley y Justicia y al que fácil le etiquetan muchos medios como “ultraconservador” pero resulta que si estudiamos sus propuestas encontramos que sí, ideológicamente podría ser similar a Vox en España pero en economía se parece más a IU que al PP. Lo mismo ocurre con el frente Nacional francés, su programa económico está a la izquierda aunque sus “valores” estén en la derecha. A mi entender es una copia del fascismo: intervencionismo en lo económico, ultranacionalismo en lo político y retrógrado en cuanto a libertades y derechos. ¿Estaremos a salvo en España de volver a algo similar? De momento parece que sí, ya que hay partidos que desean intervenir mucho más la economía aunque ya se haya demostrado su fracaso histórico, los hay tan nacionalistas que quieren crear nuevas fronteras aunque es evidente que el futuro está en derribarlas -aún más en la pequeña Europa- y los hay que quieren coartar libertades y derechos aunque sea de malas personas hacerlo pero… por suerte no son el mismo partido.

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