El cálculo del nuevo Euribor

A fines de febrero acabó el periodo de prueba por el que durante 6 meses 31 entidades financieras de 12 países de la Eurozona han informado al E.M.M.I. (European Money Markets Institute) de los tipos de interés de las transacciones por las cuales toman dinero en depósito de empresas e instituciones a diversos plazos. La idea es utilizar esa media como sustituto del actual cálculo del Euribor pero no supone un cambio del índice de referencia. ¿Por qué sucede esto? En realidad la pregunta debería ser cómo es posible que aún el Euribor se calcule sobre unos tipos que desde hace casi 9 años son teóricos. Hagamos historia:

El Euribor originariamente era el tipo de oferta standard en el mercado interbancario en diferentes plazos. Cuando, antes de la quiebra de Lehman Brothers, los bancos se prestaban dinero entre sí cada día y existía un mercado, un conjunto de bancos pasaban un tipo máximo en cada periodo al que podrían tomar dinero si lo necesitaran. Se eliminaban los tipos más extremos y con el resto se hacía una media, y ese tipo, al ser de oferta, garantizaba que cualquier diferencial que un banco le sumara, sería beneficio para dicho banco. Es decir, al conceder un crédito a euribor+1 punto se sabía que daría un beneficio mínimo de 1 punto y simplemente consistía en prestar al cliente y tomar el dinero en el mercado si hacía falta. Y si se podía tomar por debajo del precio de oferta, más diferencial ganado.

El sistema funcionaba bien para las hipotecas a tipo variable porque las hipotecas toman medias mensuales y casi siempre del periodo de 12 meses así que si algún día el Euribor por lo que fuera era muy alto o muy bajo, su peso en la media de todo el mes no era muy grande. Pero era un coladero para algo que mueve mucho más volumen que las hipotecas (a tipo variable son muy numerosas en España e Italia pero no en el resto de la Eurozona) y sobre todo en el periodo de 3 y 6 meses: los IRS (Interest Rate Swaps) en los que cada día hay algún pago entre diferentes bancos. Que un día el Euribor fuera una centésima más alta o más baja podía suponer mucho dinero dependiendo del volumen de los IRS que en esa fecha tenían algún vencimiento. Si además había varios bancos interesados en que se moviera en una misma dirección, la tentación del engaño llevaba al fraude. Y ocurrió, pasó en el Euribor como también en el Libor (por el mismo motivo) ya que su forma de calcular era semejante: son tipos orientativos que aportan los propios bancos que tienen intereses en que el precio sea más alto o más bajo.

El fraude, ya investigado y condenado, ocurrió porque en días concretos se acordaron -entre varios- algunos precios. Nada se ha dicho sobre si fue al alza o a la baja ni en qué periodo ni si llegó a afectar a la media mensual del 12 meses… En cualquier caso, nada tiene que ver con las hipotecas y de hecho ninguno de los bancos implicados tenían intereses en el mercado hipotecario ni español ni italiano.

Dicho fraude hizo saltar las alarmas acerca de un método tan primitivo para dilucidar el tipo de liquidación del Euribor: no es un tipo real porque el interbancario lleva casi 9 años muerto en la Eurozona (en España por ejemplo apenas se cruzan algunas operaciones a plazo de una semana) y además es dictaminado por unas entidades que podrían tener la tentación de manipularlo puesto que son tipos teóricos, no reflejan operación ninguna, y ellos mismos podrían beneficiarse de lo mismo que están dictaminando.

Así pues, ¿por qué no se ha cambiado aún? Aparte de por lo lenta que es siempre la burocracia eurozonera, el gran dilema es cómo hacerlo sin operaciones reales en las que fijarse. Tras muchos debates –se llegó a debatir si tomar las operaciones de deuda a corto plazo pero se desechó debido a las enormes diferencias entre los tipos de algunos países y otros- se decidió por lo que se lleva 6 meses probando: en lugar de tipos teóricos de oferta, tipos de depósito reales que los bancos ofrecen a sus grandes clientes. Sólo con esa diferencia ya queda claro que el nuevo cálculo del Euribor será más bajo que el antiguo por más que haya quien crea que se esté realizando justo para lo contrario, como reacción al Euribor negativo.

Aún tengo muchas dudas sobre si finalmente se implantará el cambio porque si es más bajo, perjudicaría a la ya herida banca italiana y española, pero el resto de bancos del continente, que tienen muchísimo más dinero expuesto en I.R.S. (y a los que no sólo interesa el plazo de 12 meses, sobre todo el de 3 y 6 meses también) que los que puedan tener aquellos en hipotecas a tipo variable, están deseando hacer el cambio por lo que antes o después –yo ya casi que descarto que sea este año- se hará. Claro que no sabemos si las pruebas del último semestre han resultado exitosas, quizás han descubierto que no hay suficientes operaciones o que existe demasiada diferencia entre lo que pagan los bancos alemanes (cuyas letras a tres meses, por ejemplo, se operan al -0.82%) y los españoles (donde las letras al mismo periodo se cruzan al -0.47%) en los plazos de depósitos. Eso sí, por más que haya mucha noticia y comentario desinformado por ahí, es un cambio de cálculo, no un cambio de índice de referencia y esto es importante porque el que tiene firmada una hipoteca, la tiene referenciada al Euribor y el Euribor seguirá vivo, no se podrá cambiar arbitrariamente a otro índice. Y por supuesto, tampoco tiene nada que ver con la posible nueva ley hipotecaria que sólo afectaría a nuevas hipotecas.

Por último, ignoro si a medio plazo el Euribor subirá o bajará aunque lo lógico es que no baje más del nivel actual -mínimos históricos- y poco a poco vaya subiendo (aunque yo apostaría porque rondará el 0% un par de años más y los futuros del euribor a 3 meses marcan eso mismo) pero si el cálculo del nuevo Euribor es como dicen, no dudo que beneficiará a los hipotecados españoles ya que el tipo será más bajo que el actual. De hecho, si no fuera así no estarían insistiendo bancos italianos y españoles en retrasar su funcionamiento. El último comunicado habla de comentar los resultados de las últimas pruebas en mayo: 
Más aquí: El Euribor y la trasparencia

 

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