Fe y credulidad (y 1)

La sociedad actual en general es poco crédula, somos reacios a creer relatos que desafían la lógica y nuestros conocimientos. Sin embargo no le ocurre lo mismo a millones de personas con las narraciones en las que se basan las religiones. La explicación que algunos dan es que no es credulidad, es fe. Sería un argumento válido si hubiera alguna prueba de ello, si por ejemplo hubiera habido conversiones al cristianismo en la América azteca, maya o inca antes de que llegaran unos misioneros a adoctrinarlos, o si un niño del Yemen de forma espontánea, sin ninguna influencia de repente creyera en la “Santísima trinidad”. Pero no es así, la llamada fe en una religión concreta procede del entorno familiar y social, a veces con intencionalidad por parte de algunos pero en su mayor parte por simple costumbre y tradición ya que la inmensa mayoría cree en lo mismo que sus padres y mantiene los mismos ritos generación tras generación con leves cambios.

Sin embargo, no deja de ser extraño que contemporáneos míos, con un nivel cultural similar y con un alto escepticismo ante hechos que desafían nuestra concepción del mundo, se crean historias que sus propios protagonistas directos, según nos cuentan, no creyeron en un primer momento. Y es que estoy convencido que los dogmas de la religión católica son rebatibles simplemente leyendo con objetividad los textos en los que dice estar basada. Es el caso de por ejemplo el personaje de María, sinónimo de bondad y al que millones de personas rezan cada día en alguna de sus multiples advocaciones (que por cierto no son  más que una forma de politeísmo disfrazado).

Vayamos a la fuente y asumamos que el Nuevo Testamento (¡!) es verídico. Los relatos referentes al nacimiento e infancia de Jesús proceden exclusivamente de los evangelios de Mateo (Mt 1,18-2,23) y de Lucas (Lc 1,5-2,52), según cuenta Mateo:  “María y su esposo, José, vivían en Belén. María queda inesperadamente embarazada y José resuelve repudiarla, pero un ángel le anuncia en sueños que el embarazo de María es obra del Espíritu Santo y profetiza, con palabras del profeta Isaías (Is 7,14), que su hijo será el Mesías que esperan los judíos (Mt 1,19-21).”

Es decir, María, ese personaje que nos describen tan lleno de dulzura (y que según el catolicismo fue virgen hasta su muerte) no es capaz de hacer creer a su propio marido su versión del embarazo. Y se supone que José conoce mejor a María que cualquiera de nosotros ¿Por qué entonces creerla nosotros si es una desconocida de la que no tenemos ningún testimonio directo de nadie que viviera aquello? ¿Qué sentido tiene que confiemos más en la versión de María nosotros dos mil años después que el propio José? Sí, José lo creyó todo después de tener una visión soñando…claro, yo también creería en extraterrestres si veo un OVNI y de él se baja un marciano pero entonces no es una cuestión de fe. José no creyó en las palabras de María, su confianza en ella era limitada.

En cualquier caso, si tuviéramos un amigo casado que nunca ha tenido sexo con su mujer y nos contará que ella está embarazada de Dios aunque sigue siendo virgen pero que no pasa nada porque en sueños un ángel le ha dicho que la versión de ella es correcta, ¿Le creeríamos? Entonces, ¿Por qué nos creemos lo que un tal Mateo, que ni siquiera conoció en persona a los protagonistas de esta historia, escribió sobre esto hace dos milenios? No creo ser el primero que le ha preguntado a un cura por qué Dios no se nos aparece a todos de repente y nos dice al menos cual de las religiones del mundo es la que mejor sabe interpretar sus deseos, y así dejarnos de disputas, saber si el divorcio es pecado o no por ejemplo, y la respuesta que dan es con ligeros matices siempre la misma: “Es demasiado fácil, hay que tener fe” Bien, José no la tuvo y Dios le convenció con pruebas.

La propia iglesia pide pruebas antes de canonizar a un santo, también las exige para reconocer un milagro (de hecho, de los cientos o quizás miles de “apariciones marianas” declaradas sólo ha admitido 3) pero ella misma se basa en textos basados en algo tan inconsistente como son los rumores (testimonios indirectos escritos por desconocidos) y, lo que es más importante, jamás ha presentado ninguna prueba que demuestre que es lo que dice ser, la única interpretadora de la voluntad de Dios. Y sabemos que esto no es nuevo, los egipcios hace 4 milenios pensaban que su faraón era un Dios, los griegos hace 3 milenios creían en los mitos y dioses del Olimpo, los vikingos hace mil años confiaban en Thor, y los terroristas del 11-S en que matando cumplían la voluntad de Alá. Todos estaban convencidos de tener fe pero en realidad eran unos crédulos, ¿Por qué piensan los católicos que ellos son diferentes si disponen de las mismas pruebas que los demás de la existencia de sus mitos?

 

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Acerca de DROBLO

"La vida es como el café: después de molerla, es"
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5 respuestas a Fe y credulidad (y 1)

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  2. rcalber dijo:

    Yo creo que la gente es credula o incredula independientemente de su cultura y si proporcionalmente al momento que esten atravesando en su vida.

    Asi, alguien que pierde a un ser querido puede volverse atea o puede buscar el consuelo religioso.

    Por otra parte, no es la primera vez que oiremos que gente muy formada es captada por una secta.

    Hay tambien quien llama a programas de videntes, quien solicita hechizos, … porque los sentimientos son irracionales y las respuestas no tienen porque responder a impulsos raciones, sobre todo, ante situaciones en las que uno se siente desamparado, desorientado y desesperado.

    Yo entiendo perfectamente que una persona lleve a su hija con una enfermedad con diagnostico medico fatal, si alguien le da una esperanza de cura. Lo que no entiendo es como legalmente no se pone freno a ese tipo de abusos.

  3. Chals dijo:

    Grande Droblo, como siempre. En el trabajo, poco a poco voy introduciendo tus artículos, y la percepción que yo tengo sobre tí, es la misma para mis compañeros: grandes razonamientos para tus opiniones. Pero sobre todo tu gran humildad a la hora de exponer tus conocimientos.

    Estoy leyendo la Biblia, de hecho, fuí al Cura del Barrio para preguntarle qué Biblia Comprar y donde empezar, y me recomendó la Biblia de Jerusalem y empezar por el Evangelio Según San Mateo.

    ¿Que quiero decir con esto? La gran verdad de tus palabras: ¿creemos en una religión o seguimos las pautas de unos líderes por los valores que nos han transmitido nuestros familiares? Quizá seas la única persona que he leído, la cual razona los valores por lo que significan; y creo que esta sería la dirección correcta para muchísimos de los actos que realiza el ser humano.

    Gracias Droblo, de verdad, muchas gracias por compartir toda tu sabiduría con todos nosotros.

    Estoy convencido de que si todos fuésemos un poquito como tú, el mundo sería infinítamente mejor de como es ahora. Y no te hago la pelota, es lo que pienso sinceramente.

  4. DROBLO dijo:

    Muchas gracias Chals, y si te animas con esas lecturas no te olvides de mirar la descripción de la muerte de Jesús que hace San Mateo con muertos saliendo de sus tumbas…y estaría bien que el cura te explicara por qué los otros 3 evangelistas no lo cuentan…con lo espectacular que debió ser.

  5. Stan Barnett dijo:

    “Exteriormente, tampoco puedo percibir cómo iba, o si era llevada, porque como estaba con las suspensiones o éxtasis, no era; aunque alguna vez me parece que veía el mundo, en unas partes ser de noche y en otras de día, en unas serenidad y en otras llover, y el mar y su hermosura; pero todo pudo ser mostrándomelo el Señor; y cómo su luz e inteligencia es tan fecunda, presta y clara, pudo mostrármelo, y conocerlo todo claro. En una ocasión me parece, di a aquellos indios unos rosarios; yo los tenía conmigo y se los repartí, y los rosarios no los vi más. El modo a que yo más me arrimo que más cierto me parece, fue aparecerse un ángel allí en mi figura, y predicarlos, y catequizarlos, y mostrarme acá a mí el Señor lo que pasaba para el efecto de la oración, porque el verme a mí allá los indios fue cierto”. Era el año 1622 y tenía 20 años.

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