Fraude (2012)

Con ese título y el apéndice “por qué la gran recesión” este documental español creo resume perfectamente la visión ideológica liberal respecto a la actual crisis. Se esté de acuerdo o no, conviene para aquellos que utilizan el término liberal y neoliberal de forma gratuita el conocer la versión de quienes realmente lo son (hay economistas de la escuela austriaca y una pequeña intervención de D. Lacalle). Eso sí, para el que la conozca, hay pocas novedades.

Empieza criticando la versión más extendida sobre la causa de la crisis, el que el libre mercado es el culpable. Primero describe cómo la sociedad de libre mercado no existe ya que la sociedad y la economía están muy intervenidas por el estado: sector financiero controlado por el gobierno, banco central que disfruta del monopolio del dinero, el dinero no es convertible en algo real, la planificación central lo dirige todo, sobre-regulaciones administrativas… en resumen lo que ellos llaman socialismo. Y claro, según ellos, al no existir el libre mercado, éste no puede ser el culpable de la crisis.

El dinero es capital para el desarrollo humano pero surgió de modo espontánea para sustituir al trueque derivando las sociedades en que el mejor instrumento en el que basarlo era el oro. Los políticos acabaron con ello y lo controlan otorgando privilegios a los bancos para que lo fabriquen. Los bancos no son intermediarios como deberían ser entre ahorradores e inversores sino creadores de dinero y por eso son tan vulnerables. La clave está en la Reserva fraccionaria –privilegio legal otorgado por políticos-  expandiendo el crédito de forma artificial. Ya lo he contado alguna vez, si bien la mayoría de la gente lo desconoce: Menos del 10% de la masa monetaria está realmente impreso, el resto son apuntes contables de los bancos como apunta Huerta de Soto, principal monologista del documental.

¿Son inevitables los ciclos económicos que parecen ser comunes al capitalismo? La actual intervención estatal es lo que los provoca. Los ven como un proceso en el que se origina una burbuja y explota y se sale generando otra y coloca a los bancos como culpables por conseguir capital a corto plazo que invertían a largo plazo. Este desfase tan típico provoca que cuando viene el pinchazo el banco privado no puede devolver el dinero que le han confiado y recurre al banco central (ideado por los estados para crear dinero pero a la vez utilizado para financiarse) como prestador de última instancia. Llegó un momento en la Historia en que como no se  podía recurrir al oro porque no había suficiente, los políticos acaban con el patrón oro. A partir de acabar con esto, la confianza toma una importancia vital ya que el dinero son sólo billetes de papel avalados por los estados. Este sistema es el origen –según ellos- de las crisis. Además, como los estados gastan más de lo que ingresan (déficit) no paran de crear deuda que colocan a los bancos e intentan solventar los intereses con la inflación que es el impuesto de los pobres.

Narra lo que ya sabemos sobre el origen de esta crisis dando una gran influencia a la gran bajada en los tipos de interés como alimento de la última burbuja: expansión crediticia artificial generada por los bancos centrales y no por el ahorro y que se cebó especialmente en el sector inmobiliario. Si los tipos de interés bajan porque hay más ahorro es bueno pero si se hace artificialmente por los bancos centrales se originarán burbujas y su inevitable estallido generará una recesión económica en la que los bancos necesitarán el apoyo del dinero público para responder por sus créditos ya que ni siquiera desahuciando los activos que avalaban los préstamos podrán recuperar la inversión pues los precios habrán bajado.

En general el documental narra la misma historia de la crisis que conocemos todos si bien es original que dice que la mecha por la cual se empezó a derrumbar el castillo de naipes construido fue por la fuerte subida de las materias primas, especialmente la energía, de 2004 a 2007 –algo que achaca también a los bajos tipos de interés-, que redujo el efectivo disponible en familias y empresas. Al empezar a notarse la gran mentira de vivir a crédito y para mantenerla viva, en verano del 2007 vuelven a bajar tipos de interés e inyectan dinero. Con esto consiguen unos máximos bursátiles ese noviembre pero también una mayor subida de las materias primas. Y ya se había iniciado el proceso y poco a poco se descubrieron todos los errores de inversión y con ello los peores bancos fueron puestos al descubierto.

La crisis descubre que todos los gobiernos del mundo sean del color político que sean han hecho lo mismo: rescate del sector financiero, expansión monetaria, mayor gasto público… J.R. Rallo resume la alternativa que ellos ofrecen a lo que se hizo para la banca: capitalización de deuda convirtiendo a deudores en accionistas (algo que ha pasado en muchas empresas y con lo que estoy totalmente de acuerdo) sin gastar dinero del contribuyente. A partir de 2009, una vez “salvado” el sistema financiero, se buscó impulsar la economía real con más gasto público (Plan E en España) lo que dispara el endeudamiento de los estados y los balances de los bancos españoles, no salvados e intoxicados por temas inmobiliarios, se intoxican además por el deterioro de su cartera de bonos.

El carácter académico del documental –algo deslavazado en su estructura para mi gusto- desbarra un poco con expresiones como decir que Keynes es la “semilla del mal”, los “recaditos” a Krugman o el que Huerta de Soto se balancee en una mecedora mientras habla de la crisis pero en general su mensaje es claro: La escuela austriaca es la única vía para que una crisis como la actual no se repita. El propio Huerta de Soto resume en 3 puntos lo que cree que se debería cambiar para ello:

  • Exigir el 100% del coeficiente de caja para los depósitos a la vista
  • Acabar con los bancos centrales y su función de prestamista de última instancia ya que no tendrían sentido puesto que los bancos responderían por sí mismos. Los tipos de interés y la expansión monetaria se deben generar de la ley de la oferta y la demanda y no de la decisión de un burócrata.
  • Reintroducción del patrón oro porque no es manipulable por los estados.

Personalmente, son posturas un tanto utópicas porque deberían realizarse en todo el mundo y no hay voluntad para ello y para mi

  • El primer punto reduciría tanto el crédito que retrasaría nuestro desarrollo económico. Yo aumentaría mucho el coeficiente de caja pero con un calendario amplio y desde luego no creo fuera necesario pasar del 20%. Yo más bien reformaría la capacidad de inversión de los bancos, obligándoles a una diversificación obligatoria que reduciría mucho su riesgo.
  • Puedo estar de acuerdo en este punto pero aplicarlo resultaría casi imposible, necesitaría de un cambio de mentalidad en la sociedad enorme y tiene el problema de que acabaría en un cuasi-monopolio ya que los ciudadanos sólo confiarían –una vez eliminada la garantía del estado- en los bancos más grandes.
  • Este punto me parece anacrónico, no es factible volver atrás porque supondría para los estados reconocer que son mucho menos ricos de lo que presumen ser. Tampoco tiene sentido ignorar que existiendo el patrón oro también ha habido crisis similares a la actual. Y aunque considero muy positivo que todos sepamos que el dinero realmente vale algo, también nos tendríamos que fiar de las cantidades de oro que dice poseer cada país luego volvemos al tema de la confianza y a la posible manipulación. Habría que buscar otro patrón.
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Acerca de DROBLO

"La vida es como el café: después de molerla, es"
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