No basta con dejar pasar el tiempo

Igual que pasa con los problemas políticos, el dejar pasar el tiempo a ver si se resuelven solos, tampoco funciona con los problemas económicos, hay que tomar medidas. Muchos opinan que como en realidad nunca pasa nada y todo se queda en amenazas basta con esperar: en 2008 no colapsó el sistema financiero, en 2012 no estalló la Eurozona, en 2015 Grecia no salió del €… y qué decir de los mercados, al final con el tiempo hasta los peores desplomes se recuperan… ¿o no? Pues no, creo que los que piensan que porque el sistema financiero global no colapsó o que porque la Zona Euro –que lejos de reducirse en estos años se ha ampliado- sigue unida eso significa que hay que despreciar los riesgos, se equivocan. Hubo que tomar muchas decisiones que, acertadas o no, influyeron decisivamente en el desarrollo de los hechos. Y los que piensan que a largo plazo siempre se recuperan las pérdidas bursátiles y que basta con dejar pasar el tiempo sin ejecutar stops de pérdidas también se confunden al igual que los muchos que confiaban en que la deuda emitida por los estados era 100% segura o que un corralito era imposible en la Eurozona o que un estado no puede robarte parte de tus ahorros bancarios por decreto como pasó en Chipre.

Pero volvamos a la bolsa porque hay muchos ejemplos de valores que jamás se recuperarán de las caídas, y no estoy hablando sólo de pequeñas empresas como Astroc o de fraudes como Gowex sino incluso de multinacionales y grandes empresas de países solventes. Basten 3 ejemplos: Nokia pierde un 87% desde sus máximos históricos del 2000, Citibank un 91% y la eléctrica alemana RWE (en teoría en un sector considerado “valor refugio” y en una bolsa que ha tocado máximos históricos este mismo año) pierde un 88% desde sus máximos históricos marcados hace menos de 8 años. Por eso no basta con dejar pasar el tiempo para solucionar los problemas. Luego hay muchas compañías que desaparecen porque quiebran o salen de los índices o cambian de nombre y desaparecen del radar pero que siguen siendo ejemplos que demuestran que despreciar los riesgos con el argumento de que a largo plazo siempre se recupera la inversión, es un error. Se me ocurre por ejemplo Portugal Telecom que desapareció incluso de la mayoría de páginas financieras de la red en la que es casi imposible encontrar un gráfico en el que se aprecie su caída desde los 14€ que llegó a alcanzar hasta los 0.76€ en los que desapareció y pasó a llamarse Pharol (y no por eso dejar de caer ya que este año tocó 0.22€). Alguno dirá “pero los índices siempre acaban recuperando”. En la mayoría de los casos es así pero ¿Cuántos inversores individuales invierten directamente en índices? Casi nadie y además también hay enormes excepciones: el Nikkei japonés a pesar de las últimas subidas cotiza un 52% por debajo de sus máximos…¡de 1989! Eso tira por tierra a los que creen que algo así no puede ocurrir en el Ibex cuando la economía japonesa es mucho más fuerte que la nuestra. Lo mismo pasa con la bolsa de Finlandia pero teniendo en cuenta el enorme peso que tenía Nokia en el índice, mejor lo obviamos. La bolsa griega es un ejemplo más sangrante, su índice cae un 88% desde los máximos históricos de 1999.

Con esto quiero decir que sí, es cierto que a veces parece que nunca pasa nada realmente grave y que tras una crisis (económica, política o financiera) siempre llega una recuperación pero si entramos en los detalles sí que podemos apreciar que se toman muchas medidas, no basta con dejar pasar el tiempo y esperar que las cosas se solucionen solas. Y a pesar de todas esas decisiones, todos sabemos que las consecuencias de dichas crisis perviven en el tiempo aunque “oficialmente” se hayan acabado. Y ahora mismo en España la situación financiera es buena (hoy le toca a Moody´s revisar el ráting de España y lo normal es que nos lo suba al igual que hizo S&P hace 3 semanas), no sabemos lo que durará y pocos dudamos que el mayor mérito está más en BCE que en nuestras autoridades pero aún tenemos, 7 años después de iniciada la última recesión, muchos problemas económicos y riesgos políticos nuevos que en gran parte son consecuencia de la última crisis económica. Y no basta con contemporizar, hay que aplicar la misma energía -o mejor más- que la usada para solucionar los problemas del sistema financiero.

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