Nuestra limitada imaginación
Es curioso cuando nos imaginamos el futuro lo difícil que nos resulta acertar. Es por ello que imaginaciones como la de Julio Verne tienen tanto valor. Comento esto porque yo soy bastante aficionado a las películas de ciencia ficción y me fijo que en algunas rodadas hace 20 años y ambientadas dentro de 100 los personajes hablan de cintas de casette, de la rivalidad USA-URSS o de ordenadores gigantescos, cosas que a nuestros hijos les sonarán a chino. Uno de los aspectos más curiosos de las películas ambientadas en el futuro estriba en la vestimenta, da la impresión viéndolas que caminamos hacia una uniformidad en el vestir que el tiempo se empeña en desmentir.
Y es que el mundo avanza muy veloz y en concreto en el tema de las telecomunicaciones palabras tan novedosas para nuestros padres y que marcaron nuestra infancia/adolescencia como spectrum, videos beta, lenguajes basic, cobol y pascal, programas de televisión que no eran en blanco y negro, teléfonos inalámbricos, mandos a distancia etc. serán desconocidas o estarán superadísimas para nuestros hijos. Nosotros mismos nos vemos metidos en esta vorágine que nos hace impensable el prescindir de objetos que ni conocíamos en nuestra adolescencia como el PC, internet, el móvil…¿alguien se acuerda de cuando no usaba el móvil tras esperar 5 minutos en una cita para llamar al que se retrasaba o de trabajar en una oficina sin correo electrónico o sin internet o de hacer zapping sólo entre la 1 y la 2 y levantándose del sofá para cambiar el canal?
¿Cómo nos sentiremos cuando les contemos a nuestros hijos que la televisión de nuestra infancia eran 2 cadenas con la mayoría de programas en blanco y negro y que no emitía ni por las mañanas ni de madrugada y que incluso cerrada por las tardes? Es evidente que al decirles algo así como que nos sentimos como el “abuelo Cebolleta” y aún nos sentiremos más viejos pues no tendrán ni idea de este personaje de tebeo. Hace unos meses un chaval de unos 12 años me preguntó viendo un teléfono de hace 30 años que para qué servía ese círculo con números que había en la base del auricular…
Y yo me pregunto, ¿seremos capaces de imaginar el futuro?
