Preguntas, preguntas

   La Biblia señala (I Timoteo 2, 5) que “sólo existe un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”, sin embargo ¿Por qué se insisten en las homilías católicas en la intercesión de la Virgen y los santos?

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   El otro día salió una noticia de la muerte de 4 personas en un incendio en Barcelona por haber cometido el error de intentar huir por las escaleras en lugar de encerrarse en la casa, ¿Por qué algo así no lo enseña nadie en la escuela, por qué la televisión pública no ofrece programas con consejos sobre cómo actuar ante un imprevisto? ¿Cuando se enfocará la educación además de al acceso a la cultura, al bienestar social?

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   ¿Cómo es posible que Europa no se ponga de acuerdo ni siquiera en establecer un mismo código de circulación? ¿Hasta cuando habrá que aguantar que a un francés le importe poco la política de quitar puntos del carnet si conduce por España si no se le puede aplicar, por qué en Inglaterra te pueden poner en la cárcel por llevar las luces largas puestas molestando a otros conductores y aquí –salvo que provoque un accidente- ni siquiera es merecedor de multa?

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   ¿Por qué la mayoría de los que critican la asignatura Educación Por la Ciudadanía –que yo también critico viendo algunos de sus contenidos- son los mismos que defienden la asignatura de Religión? ¿Por qué critican la intromisión del gobierno en algo que según ellos pertenece al ámbito familiar y sí defienden la intromisión en algo tan íntimo como el hecho religioso?

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   Fijaos en esta curiosa anécdota real tomada de la web curistoria:

   “En el siglo XVIII el Vaticano había prohibido cualquier copia escrita del Miserere de Gregorio Allegri, bajo pena de excomunión. Compuesto durante el papado de Urbano VIII (1630, aproximadamente) se utilizaba en algunas ceremonias en la Capilla Sixtina durante la Semana Santa. Como decía, se prohibió su transcripción a una partitura y su interpretación fuera de aquel lugar y servicios religiosos, bajo pena de excomunión, amenaza de mucho poder en aquellos tiempos. Según cuentan algunas cartas de la época, cuando Mozart tenía 14 años, visitó Roma y tuvo ocasión de escuchar aquella obra durante un oficio un Miércoles Santo. Después de la ceremonia, el prodigioso muchacho, escribió totalmente el Miserere en una partitura a partir de su memoria. Sólo lo había escuchado una vez y fue capaz de transcribirlo, pero volvió dos días después, Viernes Santo, para escucharlo de nuevo y corregir algunos pequeños fallos.
   Después de un tiempo su copia se hizo pública y el Vaticano levantó la prohibición sobre la composición. Finalmente, no hubo excomunión e incluso el Papa alabó la capacidad de Mozart, que ya siendo un jovencito demostraba que la música tenía pocos secretos para él. Por cosas como esta nadie discute el “genial” que va siempre delante de Mozart.”

   ¿Y ahora nos quejamos de la SGAE cuando la iglesia católica amenazaba con la excomunión a quien copiara y/o interpretara una obra musical? ¡Pensar en la de gente que –como le pasa actualmente a muchos- pensaba que los que dirigían la iglesia entonces eran hombres santos!

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Acerca de DROBLO

"La vida es como el café: después de molerla, es"
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