Si yo fuera independentista catalán…

Ser independentista catalán no es malo. Tampoco es ilegal, ni siquiera el defenderlo formando un partido político como pasa en otros países. Pero yo no lo soy, primero porque mi idea del mundo es la contraria ya que soy más de eliminar fronteras que de crearlas y segundo porque creo que los cambios deben servir para que vivamos mejor y pretender crear un estado nuevo de la manera en la que se está haciendo va a provocar el efecto contrario.

Si yo fuera un político independentista catalán…

-No empezaría un intento hacia la independencia sin estar seguro de la victoria porque el riesgo de empeorar la economía de los catalanes, el ambiente social y las relaciones con el resto del estado al que pertenezco es muy alto, y gran parte del autogobierno, que no es poco, conseguido en 40 años, podría perderse.

-Para estar seguro de la victoria esperaría a tener una amplia mayoría social que estuviera a favor de la independencia. Pretender con menos del apoyo directo del 50% del electorado, imponer algo al 100% de los catalanes que, al menos en el corto plazo (más allá nadie lo sabe) va a deteriorar tanto la situación económica y el clima de convivencia se me podría volver en contra. Y sinceramente, tal y como están las cosas en Cataluña, en pocos años sería fácil obtener una mayoría del 60%.

-Intentaría la negociación pero llegado el caso, esperaría para lanzar el desafío de rebelarme contra el estado de derecho de un país como España, más grande, con más poder y con más apoyo internacional, a una situación de crisis económica. No sólo obtendría más apoyo (cuando las cosas van mal, los cambios son más aceptados), es que el riesgo económico podría merecer la pena. La actual es una situación de recuperación y el movimiento iniciado por Puigdemont lo que hace es hacerla peligrar y como el riesgo de contagio existe, vuelve a los gobiernos de la UE contra ello. De hecho, cambiar las cosas de forma radical cuando se está mejorando es auto-boicotearse. Dado que las crisis son cíclicas y que pronto toca otra, de nuevo no hay que esperar mucho más a que ocurra.

-No iniciaría un proceso secesionista siendo la fuerza más votada ERC. Si quiero ser independiente dentro de Europa y además tengo que empezar desde fuera de la UE hasta que me aceptaran, me tengo que fijar en Dinamarca o en Suiza, esos deben ser mis modelos… y no Venezuela. No me fiaría de ellos para crear una estructura de estado que mínimo mejore lo que ofrece España a día de hoy. No olvidemos que es encomiable cómo partidos de diferentes ideologías se han unido por el independentismo pero si la independencia tuviera éxito, la política volvería a separarlos: habría un bloque que correspondería a ERC+CUP+el partido de Colau y otro de C´s+PP+el partido de Mas y el PSC como partido bisagra. No me gustaría que el primer gobierno de mi nuevo país estuviera dirigido por el primer bloque.

Soy catalán por empadronamiento desde hace muchos años aunque no me siento catalán quizás porque no veo el cambio con ser español: no hay un molde distinto, no hay valores contrarios, de hecho veo más diferente a un payés y a un barcelonés que a un madrileño y un barcelonés. Tampoco estoy orgulloso de ser español. No hay ningún mérito en ser de un país concreto. Nunca he entendido eso, es como estar orgulloso de que te toque la lotería por un boleto que ni siquiera has comprado. Es cierto que hay una afinidad cultural y eso hace que todos –yo también- tengamos una cierta dosis de nacionalismo; y por supuesto están la familia y los amigos. Quiero lo mejor para Cataluña y para España más de lo que lo quiero para Letonia, evidentemente. Me gustaría que todos los españoles vivieran mejor, incluso los que no se sienten así.

Y si llega el día de la separación, que sea a las buenas porque a las malas no sólo no es posible (y además Cataluña tiene las de perder), es que no es deseable para nadie.

Por último, si yo fuera Puigdemont, anularía el resultado de las elecciones del 1-O por “irregularidades” (que por supuesto achacaría a Rajoy), no me vería obligado gracias a ello a declarar la independencia, tranquilizaría a la UE quedando como un estadista responsable y aprovecharía la victoria mediática del domingo pasado para negociar con más fuerza mejores condiciones de autogobierno. La DUI lo único que hará será perjudicarnos a todos económicamente y reducir el autogobierno catalán.

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"La vida es como el café: después de molerla, es"
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