Un “festejo” no justifica el maltrato

En este país nuestro tan peculiar si maltratas a un animal pueden castigarte con penas de prisión que van desde los tres meses hasta el año pero si encierras en un ruedo a un toro de lidia, aprovechas su pequeño cerebro para marearlo con una sábana de color colorado, te ayudas de unos personajes que le clavan en la espalda unos puñales a los que eufemísticamente les llaman banderillas, de otro que usando un caballo le clava una lanza y empuja fuerte para ahondar la incisión y, finalmente, cuando está cansado, sangrante y dolorido le clavas una espada y tienes la suerte de que no necesites utilizar una y otra vez el descabello para matarlo, tienes un enorme reconocimiento social. Todo porque es un “festejo”. Dicen que prohibir las corridas de toros es un acto contra la libertad, pero yo no lo veo diferente a prohibir cortar las orejas a los gatos, luego las patas y finalmente asistir a su muerte. En una sociedad avanzada la maldad debe estar vetada en todo lo posible.

Y es que a veces no llamamos a las cosas por su nombre: las corridas de toros son un espectáculo en el cual se provoca la agonía de un animal y muchas personas disfrutan con ello. Es lo mismo que el circo romano sólo que el hombre va voluntario y, al revés de lo que pasaba entonces, tiene todas las de ganar contra la bestia. Yo estoy a favor del sadismo en el sexo…siempre y cuando se utilice con alguien masoquista que esté de acuerdo. No obstante, la mayor parte de los psiquiatras lo considera una perversión y una enfermedad, ¿Cómo denominar entonces a los que disfrutan viendo la lenta y sufrida muerte del toro?

He oído toda clase de argumentos a favor del toreo: que tiene una gran belleza plástica (cuestión de gustos), que si no hubiera corridas desaparecería la especie (lo cual es falso, simplemente se reduciría su número como ha pasado con bueyes o burros), que es un reclamo turístico para los extranjeros (también lo era la baja delincuencia que había en la época franquista y no por eso vamos a resucitar sus métodos) y, el principal de todos, que cuando los aficionados ven una corrida no ven el sufrimiento ni la muerte del toro sino la valentía y el arte (sic) del torero… No hay peor ciego que el que no quiere ver pero lo que cualquiera puede objetivamente apreciar en una corrida de toros es, repito, una muerte lenta provocada y un disfrute en su agonía, y ese disfrute en el sufrimiento ajeno se llama sadismo.

Y para colmo se le llama la “fiesta nacional” y por ejemplo Canal Sur -con el dinero de todos- emite corridas de toros en horario infantil (¿o acaso no es horario infantil un domingo a las 7 de la tarde?), ¿Pararemos ya esto? Si el estado no sólo no es capaz mediante la educación de convencer a los ciudadanos de que hacer mal a los animales y mucho más disfrutar con ello es malo sino que además lo promueve quizás haya llegado la hora de preguntarnos qué clase de estado nos merecemos. En Cataluña su parlamento ha decidido que no es sano que la población disfrute en directo de un espectáculo que a mi juicio denigra a todos los seres humanos. Me alegro, y poco me importa si sus motivos son espúreos o si son hipócritas respecto a otros festejos, es una buena decisión que aplaudo. Si consideramos un delito reunir a unos centenares de personas en un foso, encerrar en él a un león, perro o cocodrilo, pincharlo con unas banderillas, marearlo, clavarle una lanza y finalmente una espada en medio de una vorágine de aplausos y olés, un empresario taurino tampoco debe hacerlo. Es una cuestión de educación, es hipócrita penar el maltrato animal, considerarlo algo negativo y a su vez promover el espectáculo taurino.

Y no olvidemos que esto no es un discurso de izquierdas y derechas, nacionalistas catalanes o españoles, que nadie lo politice, es una cuestión de sensibilidad. Hasta los que practican la caza por deporte -a mi juicio, seres con un déficit de sensibilidad enorme- suelen dar “tiros de gracia” para evitar el sufrimiento de los animales y no se dedican a disfrutar viendo cómo se les escapa la vida. Se puede ignorar lo que siente el toro con la excusa de que es un animal pero si ya de por sí matar a un ser vivo por ocio es cruel, ¿podemos ignorar lo inhumano que resulta disfrutar asistiendo a su lenta y sangrienta agonía, es esta la sociedad que queremos para nuestros hijos?

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Acerca de DROBLO

"La vida es como el café: después de molerla, es"
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4 respuestas a Un “festejo” no justifica el maltrato

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  2. Charly dijo:

    Pues.. si y no… Ya sabes que aunque ultimamente visito poco tu blog por falta de tiempo.. me encanta a reducción al absurdo pues pone muchas cosas en duda. Asi pues…
    Y si el estado decidiera que el sadismo (maltrato físico a otro ser humano a fin de cuentas) debe ser prohibido ya que aunque el masoquista accede voluntariamente no deja de ser una agresión física cosa penada por la ley. ¿No diríamos que estamos yendo en contra de nuestra libertad individual? ¿Y si me condenaran por darle con un periódico en el hocico a un cachorro para enseñarle a no hacer sus necesidades en la moqueta de casa? ¿donde esta el límite entre lo salvaje del toreo y lo otro? ¿habeis vistado alguna vez un matadero? Los pobres animales son sacrificados en serie … y sufren mientras esperan en la cola Huelen la sangre y oyen los quejidos del que les precede ¿eso no es maltrato? ¿Deberiamos prohibir el consumo de carne? Los toros como espectáculo es algo que morira por si mismo en 30 o 40 años ya no existirá el interés y dejará de ser negocio. Pero prohibirlo… Los nazis empezaron prohibiendo las relaciones homosexuales y ya sabemos como acabaron…

    Un abrazo Droblito

  3. Droblo dijo:

    Entre dos adultos consentidores no debería prohibirse nada, es su vida, como ya he dicho siempre que haya aceptación mútua no hay problema, como no lo hay en el boxeo.

    No creo que pegar a un perro sea equiparable a montar un festejo para provocar la muerte lenta y sangrienta a un animal pero creo que lo he dejado claro, el problema no es el animal, es el hombre que disfruta con ello (nadie disfruta viendo cómo viven las gallinas de las granjas avícolas) y la falta de sensibilidad que supone el que ignoren -en base a tradiciones o lo que sea- algo tan cruel como disfrutar de cómo poco a poco se apaga una vida.
    Y estoy contigo, lo ideal sería que no hiciera falta prohibirlo, como tantas cosas pero como los seres humanos no damos más de sí y la gran revolución pendiente (la educación) no acaba de llegar…
    al fin y al cabo es una decisión democrática (votada por los representantes del pueblo) y basada en una ley, la que prohibe el maltrato animal.
    No olvides que el toreo se justifica como excepción por ser un festejo, nada más.

  4. Fleischman dijo:

    Hola Droblo:

    De acuerdo en todo menos en una cosa, que no sé si has tenido en cuenta. Debería prohibirse, en mi opinión, el maltrato, pero no las corridas de toros sin más. Es decir, una corrida en la que no se maltrate al toro (sin banderillas, picas, etc.), no debería estar prohibida. El que no tuviera atractivo y nadie fuera a verla es otra cuestión, pero no debería estar prohibida. Igual que si me dedico a dar capotazos a un perro, por ejemplo.

    A efectos prácticos ya sé que sería lo mismo (aunque quién sabe, quizá tuvieran afición), pero la carga ideológica de prohibir (o no) las corridas es muy alta en este caso.

    (No he leído dicha ley; si es como digo, retiro lo dicho.)

    Un saludo.

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