Yugoslavia e Irak, dos guerras ilegales
Tras la muerte del dictador Tito en 1980 la unidad ficticia de la República Federal Socialista de Yugoslavia se fue deshaciendo hasta que en 1991 se declararon independientes Eslovenia y Croacia. Esto desató varias guerras que incluyeron muchos frentes donde se mezcló nacionalismo y religión y presencia de los “cascos azules” internacionales como supervisores de diversas falsas treguas hasta el fin del conflicto armado –con auspicio internacional- a finales de 1995. Este fue el prolegómeno de los conflictos en Kosovo entre los independentistas albaneses y Serbia que se iniciaron en 1996 y acabaron en 1999 con la intervención de fuerzas de la OTAN, comandadas por los EUA, que destrozaron militarmente a las fuerzas serbias que poco antes habían demostrado una crueldad inusitada en su campaña de “limpieza étnica”. Los bombardeos de la OTAN duraron desde el 24 de marzo hasta el 10 de junio de 1999. Se usaron 1.000 aeronaves en 38.000 acciones de combate operando desde bases situadas en Italia y portaaviones en el Mar Adriático, además de numerosos misiles Tomahawk, los cuales eran lanzados desde aeronaves, barcos y submarinos.
La sensación entonces –y tras más de una década- de aquella intervención militar internacional es que estuvo justificada para salvar la vida de cientos de miles de albaneses kosovares que corrían el riesgo de ser exterminados por Serbia. Es la última guerra que ha sucedido en Europa y como en las anteriores, tuvo que intervenir con toda su fuerza el presidente de los EUA, en este caso Clinton, para resolverla. ¿Por qué hizo falta la intervención norteamericana y de la OTAN y no resolvió el conflicto la ONU? El motivo está en el artículo 24-1 de la Carta de la ONU que dice que se transfiere al Consejo de Seguridad el poder de decidir las medidas que tomar para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional. Como en dicho Consejo, tanto China como Rusia son miembros permanentes y es necesaria la unanimidad y al menos Rusia (aliado de Serbia) jamás iba a apoyar el uso de la fuerza, era impensable siquiera plantearlo, por lo que simplemente no se hizo. Tampoco fue legal la actitud de la OTAN, que establece en su artículo 5 que sólo tiene derecho a repeler agresiones contra estados miembros o aliados de la OTAN. Como todo el conflicto ocurre dentro de un mismo país, se puede afirmar que violaron el Derecho Internacional. Incluso Alemania se saltó su propia Constitución, que determina que su participación en conflictos bélicos sólo puede estar motivada por ataques a Alemania o a sus aliados.
Por lo tanto, queda claro que la intervención militar extranjera en la salvación de la minoría albanesa de Kosovo de un posible exterminio por parte de Serbia fue ilegal. Y siéndolo, fue aceptada entonces por la mayoría de las naciones y de la opinión pública mundial. Y es que se consideró que los factores humanitarios estaban por encima de los legales, algo con lo que estoy de acuerdo: me interesa más la justicia que la legalidad.
Ahora vayamos al caso de Irak, una guerra que hoy sabemos fue un gran error que demostró la falta de información y cultura de la Administración Bush y, en general, de la élite mundial: Ni había armas de destrucción masiva, ni había conexiones entre el laico Hussein y los islamistas radicales (más bien al contrario, estuvo 8 años peleando contra el régimen de los Ayatollahs) ni había un movimiento popular deseando derrocar al dictador salvo en la zona kurda. No existía la excusa del factor humanitario en este caso ya que Sadam no era peor que otros muchos dictadores que hay en el mundo y contra los que nadie actúa pero se intentó obtener el mismo éxito diplomático que en Yugoslavia pasando por encima de la ONU. La guerra en sí fue más sencilla de lo esperado, incluso a Aznar, que yo creo apoyó tanto a Bush con la sana intención de ganar peso internacional para España pero que nunca debió ignorar a la mayoría de la opinión pública, le podía salir la jugada perfecta: estar en el bando de los vencedores sin haber disparado un solo tiro (cuando llegaron los buques españoles sólo hacían falta para misiones humanitarias porque el conflicto bélico estaba resuelto). Y entonces la falta de cultura e información que comenté antes hizo lo demás y los EUA se han visto enfangados –va para 7 años- en una dura posguerra en la que han gastado más de 3 billones de $, ha provocado alianzas nuevas entre enemigos de Occidente y ha costado la vida de miles de soldados y centenares de miles de nativos.
Si comparamos con el caso yugoslavo, es como si hubiera ido un ejército extranjero a derrocar a Tito antes de su muerte y se enfrentara como fuerza opresora a las tensiones entre serbios y croatas o entre musulmanes y cristianos…eso es lo que está viviendo el ejército de los EUA en Irak: primero el derrocamiento del líder cohesionador, al que se tarda mucho en encontrar y hubo que ejecutar para que no sirviera como referencia, intentar que convivan en paz suníes, chiíes y kurdos a pesar de las décadas de enfrentamientos y luego el intento de exportar la democracia a un país que no la conoce y con la que no se siente identificada. Todo esto, repito, como fuerza opresora, y con continuos atentados que bordean la guerra civil y que frenan cualquier avance económico y social. Un error en toda regla.
Eso sí, una vez cometido el error (P – Todos se equivocaron con Irak ), y siendo el contribuyente y el soldado norteamericano el que está arriesgando su bienestar, egoístamente, prefiero que consigan un gobierno amigo de Occidente con una base democrática y de respeto a los derechos humanos, que el que haya un dictador megalómano como era Sadam. Pero es que también preferiría que hicieran lo mismo en Birmania o en Somalia. Repito, egoístamente, mientras los sacrificios los hagan otros, a preferir lo tengo claro pero lo que no entiendo es que la ciudadanía de los EUA (y mucho menos la británica) puedan apoyar que estén en el otro lado del mundo muriendo sus familiares y amigos y su estado esté gastándose el dinero que no tiene y que en algún porcentaje sustrae de políticas sociales, en una guerra ilegal.
